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- ¿,Qué pasa'? Parece que están robando un banco.
¡Que me cuelguen!
¡Allí, va a entrar en ese edificio!
¡A por él!
Tubbs..
¡Vale! ¡Está bien!
Adelante.
No, un momento.
Esto os parece pintura de dinero, ¿no?
No, os equivocáis por completo.
Os estáis precipitando en vuestras conclusiones.
Ya entiendo.
¿A qué te lo ha hecho tu parienta en la clase de estampado, Moreno?
No, mi parienta está de gira infantil.
Esto lo he pillado en la calle Ocho.
¿Qué es eso?
¿Otro pequeño accesorio que has pillado por el camino?
Detesto llevar cartera. Estropea la caída de los pantalones.
¡Eh! ¡Vale!
¿Qué broma me estáis gastando?
Sal de ahí.
¡Nunca había visto ese dinero!
Ya. Querido diario, lo que hice en mi día libre.
EL GRAN McCARTHY
Es el cuarto delito de Moreno.
Ha delatado a todos los que conocía desde que iba al colegio.
¿Qué más novedades hay?
Esa fuente hace mucho que se nos secó, teniente.
Pues él dice que ha hecho una nueva amistad.
Con un tal Louis McCarthy.
Bien.
Y allí estaba yo, con una pistola de juez de atletismo,
un saco de pasta a mi derecha, en la furgoneta, listo para arrancar,
y se quedó sin batería.
Oye, la vida es dura, y luego te mueres.
Lo asumo.
Pero entonces la bolsa de pintura me explotó encima...
convirtiéndome en arte moderno barato.
Te vistes para triunfar y mira lo que te pasa.
Todo esto del dinero.
¿Sabes qué?
En el trullo vas a tener jabón y agua de sobra, Moreno.
Tenéis que darme algo de cancha, chicos.
Yo no quería dar esa birria de golpe.
Cometí un error. No soy perfecto.
La primera vez que le oigo decir la verdad.
Vayamos al grano, Izzy.
¡Louis McCarthy!
Si, Louis McCarthy. Somos esto.
Nos movemos en el mismo ambiente.
Al tío se le conoce como al Tintoretto de los narcotraficantes.
Una vez pasó un cargamento haciendo que sus correos...
se disfrazaran de monjas.
Hasta hizo que se cargaran a una de ellas porque se quedaban una parte.
¿Te lo ha contado él?
Conduzco de vez en cuando para él.
¿Eres su chófer?
Una vez le llevé 74 kilos a Pittsburgh.
Tú no sabes contar hasta 74, Moreno.
Estamos perdiendo el tiempo. Vámonos.
McCarthy espera un cargamento este fin de semana.
Quiere que me pase el lunes.
Entonces me dirá dónde hacer la recogida.
Lo juro por mi madre. ¡Sacadme de aquí!
Os ayudaré.
La vista preliminar es el martes, colega.
Si sale bien, tendremos otra conversación.
Démosle tres días.
Adelante.
Ya está listo.
Tiene buena pinta, Louis.
Eso es»,tiene buena pinta».
Mucho ruido y pocas nueces.
¿Se refiere a mi lancha?
La lancha está bien, pero el reglaje no.
¿No?
Emplea una hélice con 22 de lanzada.
Eso impresiona mucho en el puerto deportivo.
Ahi fuera la lancha no alcanza velocidad.
Esa lancha si que tiene un buen reglaje.
¿Es suya?
Veo que tiene un piloto de primera.
Está loco. Está como una verdadera chota, pero gana.
Louis McCarthy.
Pero eso ya lo sabe.
Si, lo sé.
Richard Taylor.
Por favor.
Gracias.
Me gusta su estilo, Sr. Taylor,
pero la respuesta es no.
¿Está seguro de conocer la pregunta?
¿Quiere competir?
Para eso está usted aquí, ¿no?
Estoy aquí por muchos motivos, Sr. McCarthy.
Tengo muchos deseos, y aún más necesidades.
Como todos.
Pero me enteré de esta carrera en la que el ganador se lo lleva todo,
y por lo que parece,
la cosa está fácil.
Como quitarle un caramelo a un niño.
Lo siento, pero es una carrera cerrada.
Nada de sustituciones.
Me sorprende. Habia oído que era usted deportivo.
¿Dónde lo ha oído?
De un tal Wilson, de Filadelfia, el Topo de Westchester.
Se referirían a mi padre. Él si era deportivo.
Yo soy un hombre de negocios.
Y yo.
Si no tiene nada que hacer, ¿por qué no viene el domingo...
a ver nuestra pequeña carrera?
Es hasta Bimini y volver.
Es posible que lo haga.
- Espero verle, entonces. - Que tenga un buen día.
A lo mejor podrías hacer negocios con él, Louis.
- ¿Me engañan mis ojos? - No. Era Gifford.
- Quizá lleguemos a algún sitio. - Quizá debamos hacerle una visita.
Adivina quienes somos. Te mereces un aumento.
¡Hola, Giff, chato! ¿Cómo estás?
- ¿Aquí? ¿Tenéis que venir aquí? - ¿Por qué no?
Al joven Giff le preocupa su reputación.
¿Cómo asesor financiero o como informador nuestro?
No. Su reputación de rata de primera está totalmente intacta.
Giff, me estaba preguntando...
cómo es que no nos has dicho lo de Louis McCarthy.
Os he dado de sobra.
Habéis detenido a cuatro clientes míos estos últimos seis meses.
Por eso aún estás en este despacho, Gifford,
y no haciendo el tonto con los colegas del trullo.
Aún podrían caerte unos añitos por blanqueo de dinero.
¿Te acuerdas, chaval?
No os he hablado de McCarthy porque por lo que he visto, está limpio.
Echemos un vistazo a los libros.
1200 dólares en zapatos.
2300 en restaurantes.
Y en una semana. Una sola semana.
McCarthy gasta más al mes de lo que gano yo en un año.
¿Has logrado que Hacienda se trague esto?
Sí.
Eres bueno, Giff.
¿Se han creído que estos ingresos son de una tienda de ropa de caballero?
Es una tienda de caballeros muy exclusiva, cara y rentable.
¿Y qué es esto?
Es...
Giff, le estás sisando a Louis McCarthy.
No. No es para mí. Es para...
- Vanessa. - ¿Quién?
Es la novia de McCarthy.
Le dirige la tienda. Esa cuenta es suya.
¿Lo sabe Louis?
¿Cuánto hay en esa cuenta, Gifford?
Con los rendimientos,
200.000 o 250.000 dólares, algo así.
Tony, ven aquí.
Si te parece bien, arriba hay un cliente.
Prepárale una copa. Y enséñale lo nuevo de cachemir.
Arréglate la corbata.
Sr. Taylor.
- Soy Vanessa. - Richard.
Es muy amable por atenderme tan pronto.
Mi socio, Sonny Burnett.
- Sonny. - Encantado.
A ver si lo adivino.
El armario es tan grande como esta tienda.
Más o menos.
Y necesita desesperadamente unas tres o cuatro chaquetas de sport mas...
para llenar el estante de atrás.
Preferiblemente de lino.
Lleva cuatro horas sin comprar nada.
Está empezando a marearse.
Sígame. Le solucionaremos el problema.
¿Y ese acento?
Soy de un pueblecito del norte.
A lo mejor le suena. Manhattan.
¿Está cerca de los Hamptons?
Me encanta verla buena ropa en buena percha.
¿Qué le parece?
Estoy abrumado.
Julio.
Julio, prepárale al Sr. Burnett una copa.
Lo que quiera.
Bourbon, Julio.
A mi tampoco me vendría mal una copa.
¿Qué te parece si nos vamos de aquí?
Pues ahora mismo lo tengo un poco difícil.
¿A qué hora cierra la tienda? ¿Cenamos?
- Esta noche es imposible. - ¿Y mañana?
Está bien. Almuerzo en mi casa.
Sr. Burnett, usted también es bienvenido.
Tiene otros planes.
No, me encanta almorzar.
Pues así quedamos.
Este Mavrodaphne está buenísimo.
Tengo que importarle.
Aquí no hay forma de encontrarlo.
En Nueva York había un restaurante en el que podía conseguirlo.
Es un vino exquisito.
Si tan exquisito es, ¿puedo probarlo?
Exquisito de verdad.
- Les enseñaré todo esto. - Perfecto.
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