لومړۍ 200 کرښې.
Pásame el carrete de hilo.
- ¿Cuál? - El grande.
¿Cómo la ve?
- ¿Sí la va a librar? - Si lo llevan al hospital, sí.
A este me lo sacas de la ciudad, ¿eh?
Esas pistolas se las dimos para que nos disparen a nosotros.
No para que se maten entre ustedes.
MÉXICO: LA SANGRE DE NUESTROS HERMANOS
LUCHAREMOS Y GANAREMOS
¿Aguantará el viaje a Guadalajara?
Sí, el doctor dijo que sí.
Solo hay que internarlo lo antes posible.
Gracias.
¿Cómo le hiciste para que se fueran los policías?
Les di dinero del bote y un poco de lo que yo traía.
¿No te dijeron nada, no te preguntaron?
- No, no me dijeron nada. - ¿Qué hago?
- ¿Qué hago? ¿Qué hago? - Tápale, tápale, tápale.
- ¡Alto, alto! - Tranquilos, tranquilos.
No pasa nada, actúa natural.
¡Vámonos! ¡Vámonos!
Tener al ejército en la calle es echar leña a un fuego
que deberíamos estar apagando.
Señores, en tres días
este país y esta prensa extranjera
esperan escuchar un informe
en el que se hable de esta mierda de los estudiantes.
Así es que, ¿qué se supone que voy a decir?
Deberíamos utilizar el informe
para dejar clara su postura al diálogo.
Como ya se ha establecido en la Secretaría de Gobernación.
Con su discurso terminaríamos con la imagen de conflicto.
Esa es la señal que necesitamos dar para resolver este tema.
Desde la Secretaría estamos en contacto
con los líderes del CNH.
Estamos próximos a concretar una primera reunión,
pero yo preferiría no adelantarme
ni pronunciarme por una postura tan marcada,
como la que propone el doctor.
Ahí coincido con el secretario Echeverría.
No podemos pronunciarnos únicamente por el diálogo.
Sobre todo
porque esa invitación que usted les hizo a los estudiantes
para hablar, simplemente no se concreta.
¿No es así, secretario?
Pues haga lo que tenga que hacer
para reunirse con esa gente antes del informe.
Y así sabremos si hablo o no de diálogo.
Si necesita agilizar el diálogo con los estudiantes,
yo podría ayudarlo, señor secretario.
Dejemos que la Secretaría de Gobernación
se encargue, doctor.
Y usted avance en la redacción del informe.
Y si estos del CNH están calmados,
en el informe les haremos saber nuestra buena disposición.
Señor regente, las fuerzas de seguridad se mantienen vigilando
pacíficamente la ciudad, ¿me explico?
Sí, señor.
Pues bien, tengamos un informe en paz.
- Alicia, ¿todo bien? - Sí, voy, un segundo.
Su hermano ya viene de Guadalajara.
Tranquilo, hombre.
Se va a recuperar, vas a ver.
¿Está dormido?
Más o menos.
A ratos como que habla, intenta decir algo, pero...
...no se le entiende nada.
¿Lo puedo ver?
No, mejor déjalo descansar.
No hay bronca, pásale.
Joaquín.
Soy Alicia.
Joaquín, ¿te acuerdas qué pasó?
¿Quién te llevó al doctor?
¿Quién te llevó al doctor, Joaquín?
Joaquín.
Sale, pues.
Adiós.
Tú tienes que ir.
Te da chance de ir y regresar, yo me quedo con él.
No, ve tú... de mi parte.
Ahorita no tengo cabeza para una asamblea.
- ¿Seguro? - Seguro.
En la noche me cuentas qué se acordó.
Vamos.
Estoy muerta, necesito dormir aunque sea un ratito.
¿No importa si me quedo aquí?
No, por favor.
¿Segura que no te quieres ir a la casa?
No, me duermo acá un rato.
Adelántate tú y luego te encuentro.
Está bueno.
¿Quieres un café?
No, ya me voy a mi casa.
¿Todo bien?
- Sí, sí, de veras. - ¿Segura?
Estos son los
expedientes de los estudiantes que van a ir a la reunión.
En el encuentro seguro va a llegar más gente del CNH.
¿Y estos se supone que nos van a decir
cómo será el futuro del país?
Y, encima, Martínez Manatou
escribiéndoles una apología para el informe presidencial.
Hay que tener cojones.
Secretario, vamos a dejar que el doctor
escriba lo que le salga del corazón.
Nosotros seguimos en lo nuestro.
Mucho interés y voluntad de escuchar a estos muchachos.
Que salgan confiados de la reunión.
Que lo vean como el presidente que quisieran tener.
Usted solamente asegúrese que ese texto
que está escribiendo Martínez Manatou
no tenga nada que ver con la realidad del país.
¡Alicia!
¡Carajo, me espantaste!
No sé dónde ir, no sé qué hacer.
¿Dónde está David, puedo verlo?
Vengo de ver a Joaquín.
Beto está resolviendo todo, fue el que dijo que te fueras.
¿Cómo, adónde?
No sé, adónde sea.
Ayer cuando te fuiste, ¿viste policías, alguien, algo?
- No. - ¿Alguien te siguió?
No.
Espérame
No contactes a nadie, no vayas a ver a nadie.
- Conozco a unos amigos... - No me digas, no quiero saber.
Ok. Está vivo, ¿verdad?
Está delicado.
Con cuidado.
La verdad que esta no me la imaginaba, Emilio.
No sé cómo le hiciste para que accediera, pero te felicito.
Después de todo, el presidente es un hombre inteligente.
Sabe cuándo virar, cuándo cambiar de rumbo.
Pues yo lo he visto operar de cerca.
Y esto no deja de sorprenderme.
Ahora lo importante es no aflojar.
¿A qué te refieres?
A la reunión que va a tener el CNH
con la Secretaría de Gobernación.
¿Tú crees que Echeverría realmente va a llegar
a un acuerdo con los estudiantes?
No sé.
Pero lo que sí te digo
es que somos nosotros los que tenemos que estar
en esa negociación.
Porque si en esa reunión llega a haber algún resultado,
nos afectaría seriamente.
Yo no voy a boicotear ese encuentro, Emilio.
No voy a manipular a los estudiantes
cuando se está avanzando en una solución.
No, no y la vamos a alcanzar.
Pero lo importante es que la negociemos entre nosotros.
Tú y yo.
Creí que te había dejado muy clara mi postura.
Ah, ¡por supuesto!
Pero también hay que ver más allá de lo inmediato.
Te repito, yo estoy defendiendo la institución que encabezo.
Y esto implica respetar la autonomía
del Consejo Nacional de Huelga.
No dudo que quieras alcanzar una solución
en el conflicto estudiantil.
Pero en esto, no cuentas con mi apoyo.
Eh, mira, mira...
No es necesario que me acompañe, doctor.
Lo que importa es que está estable y ya.
Bueno, ¿y alguien sabe dónde está este cabrón?
No, nadie sabe desde ayer dónde está.
¿Y sabemos qué hizo con la pistola?
No.
Es muy delicado que se corra la voz
de que hay armas en la universidad.
No, más bien que se sepa que hay armas, cabrón.
Para que esos pinches sardos se anden con cuidado.
Las armas estaban bien escondidas.
Al menos que Memelas siempre haya andado armado.
No chingues y Memelas, cabrón.
Ese güey ni siquiera sabe en qué pie va cada zapato.
¿Y no te parece raro que justo el que disparó
es a quien, se supone,
le dejaron una maleta llena con armas?
Eso sí está extraño, ¿no?
Entonces hay que agarrar a ese cabrón.
Sí, pero ¿dónde está?
Señores, ¿podemos resolver
lo que se va a tratar en la asamblea primero, por favor?
Yo no acabo de entender de qué libertad hablan,
si estos greñudos se la pasan haciendo lo que quieren.
Eso es lo que le llaman espíritu revolucionario.
Lo único que falta es que estos jovencitos
vengan y nos vuelvan cubanos, ¿no?
Nada fácil este momento en la política.
- No y parece... - Bueno, Adrián, ya.
No atosigues a Fernando.
No, no se preocupe, señora.
Efectivamente, Adrián, nada fácil
este momento para la política.
Bueno, siempre ha sido así, ¿no?
Un gusto estar con ustedes.
- Salud. - Salud.
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