أول 199 سطر.
- ¡Corran! - ¡Vamos!
¡Por aquí!
¡Cállate, cabrón!
¡Párense, hijos de la chingada!
¡De espaldas!
¡Entrégate!
¡Por acá!
¡Por acá!
¡Puta madre!
¡Vámonos, David!
¡Aguas!
MÉXICO, LA SANGRE DE NUESTROS HERMANOS
LUCHAREMOS Y VENCEREMOS
Ajá.
Ajá.
- Coche, coche, coche. - Tranquilos, tranquilos.
Ahí lo veo.
Sí está bien, adiós.
Listo. Ya me pasó su dirección.
¿Y qué te dijo?
Pues está un poco nervioso, pero dice que
sí nos recibe en su casa. Vámonos.
Hay que esperarnos tantito, ¿no?
- ¿Para qué? - Pues en una de esas
se logró escapar más gente.
Bueno, tú también no entiendes que las calles
no son seguras, ¿verdad?
¿No viste cómo estaban arrestando a la banda o qué?
Bueno, pero tampoco es buena idea ir...
Tranquilo, a ver.
Ya que estemos seguros, los vamos buscando por teléfono.
- Pero vámonos ya. - Exacto. Yo tengo
que marcarle a Gabriela.
Óscar, vámonos.
Bueno no, no es muy grande, pero...
...está el sofá y también tengo un...
...un catre.
Muchísimas gracias, profesor.
No, no, no, al contrario.
Eh, qué bueno que me buscaste, Beto.
Pásale.
Pásale.
En el radio ya están diciendo que
ya está tomada toda la universidad.
Sí.
Yo di clases de Ciencias Políticas 30 años.
¿Cómo no los iba a ayudar?
Muchas gracias, maestro.
¿Podemos usar su teléfono?
Sí, está ahí en el escritorio.
- Gracias. - Les voy a traer algo de tomar.
- Sí. - Gracias.
¿Puedo usar su baño?
Sí, está acá, en el pasillo.
Lalo, ¿te acuerdas cuál es el número de Gabriela?
Es 60-65-3.
Gracias por tu ayuda, Goyo.
Yo ya cumplí, comandante.
Ahora yo te debo una a ti.
¿Nos das un segundo?
¿Con cuántos viniste?
Con todos los que pude.
¿Y el resto de los líderes?
Les avisé desde antes que venía el ejército.
Supongo que algunos lograron escaparse.
¿Sospecharon algo de venir aquí?
No.
No, les dije que Goyo me había dado clases.
Y Lalo ya lo conocía de la universidad.
No dudaron nada.
Bueno.
Ahora te toca cuidar que no salgan
hasta que la cosa se calme con los soldados.
No queremos que otros arresten
a nuestros líderes, ¿verdad?
Me siguen preguntando de Alicia.
Ya no sé qué decir.
No te preocupes, Beto.
Nosotros nos encargamos de eso.
Tú fíjate que estén tranquilos.
Que no se achiquen.
Tú, ¿cómo estás?
¿Estás tranquilo?
Regrésate.
Tres.
Solo tres.
Diez mil soldados.
Más de 1,000 prisioneros.
Y solo tres líderes del Consejo Nacional de Huelga.
Así es.
Pero se cumplió la orden del presidente.
Todas las instalaciones olímpicas están aseguradas.
El general García Barragán...
¡Me importa un carajo García Barragán!
Nuestra responsabilidad era anular el CNH.
¿Y me estás diciendo que entramos a ese pinche nido
solo para detener a tres?
Poner soldados a cuidar estadios olímpicos
no va a detener una chingada.
¡Así que aunque tengan que levantar cada pinche piedra,
me van a encontrar a esos cabrones!
Pero esto nos va a exponer más, señor.
Haz lo que tengas que hacer.
¡Qué error!
¿Ah?
¿Tú crees?
¿Meter al ejército en la UNAM?
Claro.
Porque este señor
no opina como tú.
Él dice que él sabe lo que hace, mira.
Sí, sí, y en esa foto lo demuestra.
Es una manera de darle más voz a Barros Sierra.
¿Viste qué declaró?
A ver.
"El rector exhorta a los universitarios
a que asuman la defensa moral de la UNAM
y a que no abandonen sus responsabilidades".
Uy, este señor no tarda en renunciar.
No, imposible. No lo dejan.
- ¿Tú crees? - Claro.
Él es la UNAM.
¿Quién le va a dar la bienvenida entonces
a los atletas? ¿Quién abrirá las puertas
del Estadio Olímpico?
¡Qué lista eres, eh!
Por eso estás conmigo.
¿Listo para la boda?
Agarrando valor.
Ay, Fernando, ya paren con eso.
Es tu hijo, tienes que apoyarlo.
Ya sé.
¡Ah! A ver.
Vamos a medir ese corazón de león.
Súbete esa manga. ¡Eso!
A continuación leeremos un fragmento.
de la carta de renuncia presentada el día de hoy,
23 de septiembre, por el ingeniero Javier Barros Sierra,
de la Junta de Gobierno de la UNAM.
"Es insostenible mi posición como rector
ante el enfrentamiento agresivo y abierto
de un grupo gubernamental.
En estas circunstancias ya no le puedo servir
a la universidad, sino que resulto un obstáculo para ella.
Me veo en la imperiosa necesidad
de presentar a ustedes mi renuncia irrevocable
como Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Con la súplica de que sea aceptada de inmediato".
Y ahora, ¿qué vamos a hacer, David?
Ahorita nada.
Esperar a que la Junta de Gobierno
se pronuncie y ahí vemos.
¿Qué? ¿Adónde vas?
Ya me voy a mi casa.
Esto ya se acabó.
Javier, no te pongas así.
¿Qué? ¿No estás viendo cómo está allá afuera?
Hay soldados que todavía están agarrando gente.
¿No estás escuchando al rector?
Estamos solos en esto, ya se acabó.
El CNH es independiente del rector.
Ahora es cuando tenemos que aguantar y jalar más gente.
Sí, ¿cómo?
¿Aquí escondidos?
A ver, tranquilízate y siéntate.
Ya deja que se vaya. Ya deja que se vaya.
Igual siempre ha sido bien pinche maricón este cabrón.
A ver, cabrón.
Yo no estoy aquí para ver con quién me rompo la madre.
Yo no soy ni quiero ser un puto agitador del gobierno.
¿Qué estás diciendo, pendejo?
¿Que soy un pinche vendido?
¿Qué estás diciendo, pinche riquillo...?
¡Ya! ¡Tranquilízate!
¡Habla claro, cabrón!
- ¡Chingas a tu madre, puto! - ¡Lalo! ¡Ya! ¡Ya, Javier, ya!
Esto es justo lo que quieren que hagamos
esos cabrones del gobierno, ¿no ven?
Que soltemos y nos dividamos.
Esto no es personal, puta madre.
Si nos separamos, es como si lo de Antonio
hubiera valido madres.
Y lo de Alicia también.
¿O qué?
¿Ya mejor no la buscamos?
¿Eh?
La vamos a encontrar, hombre.
Ahorita hay que esperar y seguir.
Somos muchos. Van a ver que no van a poder con nosotros.
Gamboa Vizcaíno.
Acá nadie es indispensable.
Si el señor rector renuncia,
le vamos a encontrar un sustituto.
¿Quién le gusta, señor secretario?
Perdón, pero no podemos aceptar la renuncia del rector.
Yo, yo estoy de acuerdo con el doctor Martínez Manatou.
De aceptarla, vamos a agitar
aún más a los estudiantes.
Y, además, vamos a tener a miles de maestros
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