前 200 行。
¡Déjalo!
¡Recoge nuestras cosas!
¡Vamos, vamos, pronto!
¡Maldito sea!
PROHIBIDO PESCAR
UNA ALDEA (casi) PERFECTA
Buen día. Me llamo Domenico Buonocore,
y ésta es mi aldea, Pietramezzana.
Ahora se la ve así, pero antes era otra cosa.
Antes teníamos trabajo; la vida no era fácil, pero nos arreglábamos.
Un día cerraron la mina. Y todo cambió.
La mayoría se fue. Por suerte, los 120 que quedamos...
podemos contar con los cheques de desempleo. Mientras dure...
Buen día, Tonino. ¿Vas a retirarlo todo? ¿Nada de inversiones?
El recibo.
¡Que sigas bien, BancoMat!
- No te amargues, es ignorante. - No es porque me diga BancoMat.
- No... - Por tan poco no me ofendo.
Pero hay tan buenas inversiones para hacer, ahora...
Adiós, BancoMat... Nicola.
Hola, Nicola. Éste es mío. Y éste, del señor Pace.
Te repito: estas cosas no se pueden hacer.
¿Por qué no?
- No se hacen. - Tienes que hacerlo por ley.
¿Quieres ver su autorización? ¿Su DNI?
No grites.
- Cada mes lo mismo. - Aquí tienes.
- Adiós. - Buen día, Saverio.
Hola, Domenico. He hablado con mi hermano.
- Habrá un empleo en la ciudad. - Rosaria, no me voy a marchar.
¿Y qué harás? ¿Pasarte el día hablando de los tiempos de la mina?
Y mientras tanto el techo está por filtrar.
Pero no importa, porque tenemos dos cheques por desempleo.
¡Otra vez con eso!
Te he dicho mil veces que Pace me pidió que le cobrara el suyo.
- Él firmó la autorización. - Pace murió. Murió hace tiempo.
Pero el gobierno cree que aún vive.
No quiero mudarme a la ciudad.
Déjame vivir como yo quiero.
Domé, el empleo es para mí.
Buena suerte, entonces.
Cuando Nicola toca esas campanas no viene nadie.
Deben estar todos atascados en el tránsito.
Hace años que están atascados.
Se suponía que esto era una reunión de la aldea.
Más bien parece una reunión de consorcio. No hay problema.
La gente de una fábrica quiere comprar mi terreno.
Quieren construir una planta aquí porque hay exención de impuestos.
Pero ¿qué somos, un paraíso fiscal?
- Ése no es el problema. - ¿Por qué se los exime?
Podrías haber ofrecido algo menos que Chipre, pero bastante para interesarlos.
Traté de engañarlos,
para que no vieran que nuestra candidatura no puede ser.
- ¿Eximidos de impuestos por cuánto tiempo? - Eximidos por siempre, Nicola.
- Pero ése no es el problema. - Bueno, entonces ¿cuál es?
Primero, el número de habitantes.
Quieren un mínimo de 200...
y nosotros somos menos de la mitad.
Eso tiene solución. Con todos los que quedan...
sólo hay que engañar un poquito. No vendrán a contarnos uno por uno.
- ¿Quién se encarga de los números? - Los cobradores de impuestos.
Segundo: el seguro exige un médico residente.
En efecto, hace nueve años que buscamos un médico.
Encontrémoslo, así podremos dejar de buscar.
Sr. Alcalde, habrá algún un médico que quiera vivir en Petramezzana, ¿no?
Consolino, al menos discutámoslo.
Disculpen. Guarde el cambio. Buenas noches.
Aquí está nuestra belleza.
Anna, trae más vino. ¡Invito yo!
- Me divorciaré y me casaré contigo. - Eres demasiado viejo para mí, Michele.
Trae más vino.
¡Dios!
¿Qué haces, Teresa?
Domenico...
- Sr. Alcalde, ¿adónde va? - De vacaciones.
¿Y se lleva los muebles?
He conseguido empleo en la ciudad. Me pagan bien.
Mi hija necesita ortodoncia. Está mal.
Muéstrale los dientes.
- Pobre, tiene los dientes de su madre. - ¡Muchísimas gracias!
- No, Franca, disculpa, quería decir... - Que soy fea, ¿no?
- ¡Franca! - Imagina si hubiera heredado tu nariz.
¿Ves? Mi autoridad ya no vale nada.
¿Y la fábrica?
- ¿Una mano? - No, gracias.
Buena suerte.
Entonces ¿qué le digo a mi hermano?
Dile que abriremos una fábrica.
Celestino, tienes que enviar esto a todos los médicos de Italia.
- A todos, ¿eh? - Bueno.
¿Y cuánto tiempo llevará?
- ¿Necesitas algo más? - No.
¿Has visto? ¿Qué te decía yo de Celestino?
Te ha llegado un e-mail.
"Ilustre doctor: En un paraje magnífico, Pietramezzana,
le ofrecemos un puesto permanente como médico local".
Pietramezzana es tan bello como Cortina, St. Moritz o Courmayeur.
Hasta han agregado un dibujo que muestra cómo es el pueblo.
Es uno de esos lugares con aire fresco,
donde se trabaja la tierra, se ordeñan las vacas...
- mientras nosotros ponemos tetas falsas. - Tienes razón. No te preocupes.
- Responderé que aceptas. - Déjame ver.
Ésa es la foto.
¿Pietramezzana? Quizá en otra vida.
¿Por qué lo has borrado? Yo quiero vivir entre vacas.
Buen día, Caterina. ¿Está Celestino?
El e-mail todavía no ha llegado.
Buen día.
Hola, Domé.
¿Y? ¿El médico?
¿Ninguna novedad?
Lo siento.
Michele, si me mudo a la ciudad, podrías venir a visitarme.
- No. - ¿Qué? ¿Ni siquiera una vez?
- ¡Anda! - No es broma.
A Rosaria le han ofrecido un buen puesto en la ciudad.
- Olvídate. - Puedes venir en autobús.
- No sé dónde tomarlo. - ¿Y el tren?
Nunca he visto uno.
Michele, ¿alguna vez has ido a la ciudad?
- No, nunca. - ¿Nunca has ido a la ciudad?
Nunca.
¿Qué tiene de malo? - Nada.
- Licencia y registro. - Buenas noches.
Soy médico. Iba rápido porque tengo una llamada de emergencia.
- ¿De dónde viene? - De una partida de cricket.
- Documentos. - Oiga, ¿no entiende que es médico?
Tenemos una cita importante y llegaremos tarde.
Ud. debería estar molestando a los delicuentes, no a los médicos.
- Querida, por favor... - ¿Ahora es culpa mía?
¡Esto es un obvio abuso de autoridad!
- Respóndele. - También los documentos de la señorita.
Claro. En seguida.
Dáselo.
De veras, es una cuestión de vida o muerte.
Por favor, si nos deja ir...
Cálmate.
¿Y esto qué es? ¿Es suyo?
Y esto qué es... qué es.
Escuche, soy cirujano plástico...
Podría hacer algo por su esposa...
Ponerle unas tetas como de piedra. Si eso no interesa...
le puedo hacer un culo brasileño.
O si no, puedo ayudarlo con esa nariz, hacérsela más...
Así que Ud. es doctor...
Sí, cirujano plástico.
Bájate, es inútil.
Antes que nada quiero decir una cosa.
Cuando se oye la campana,
significa que hay reunión de aldea.
Y cuando hay reunión de aldea, todos tienen que venir.
Vendrá un doctor a Pietramezzana.
Por un mes. ¡Esperen, no se vayan, que no he terminado!
Sé que es poco, pero tenemos un mes...
para convencer al médico...
de que firme un contrato a largo plazo.
Si él firma, tendremos trabajo de verdad...
para nosotros y nuestros hijos.
Podremos quedarnos en Pietramezzana, en la casa de nuestros padres.
¿Quién quiere decirle al Gobierno dónde puede meterse esa caridad?
¿Que nos ha arruinado la vida?
¿Quién quiere dejar de sentirse una nulidad?
¿Quién quiere despertar a la mañana e ir a trabajar?
¿En vez de andar por ahí sin nada que hacer?
¿Quién quiere seguir viviendo aquí, en Pietramezzana?
¡Vamos, vamos!
¡Vengan, vamos!
Tenemos que enamorar a este doctor, Gianluca Terragni...
perdidamente ¡de Pietramezzana!
¡Bravo!
Punto uno.
Cuando el doctor llegue aquí...
- tenemos que cegarlo. - Apaguemos el alumbrado público.
- ¿Pero qué dices? - ¡No, no! Hay que hacer que todo brille.
Limpiar la aldea.
Punto dos.
- ¿Cuál? - Punto dos.
Estaba pensando. Si a menudo encuentra dinero en el suelo...
pensará que esta aldea es rica.
- ¿Cuánto dinero? - Unos pocos céntimos.
Eso alegra a la gente por todo el día.
- ¿Te encargas tú? - Me encargo yo.
Bueno. Dinero. Punto tres.
- ¿Dónde lo ponemos a dormir? - Podría ser en un hotel.
- El más cercano está a 40 km. - En mi casa.
Lo haremos sentir como en su casa.
- En tu casa ¿con esos muebles? - ¿Qué tienen de malo?
- Es muy a la vieja usanza. - ¿Por qué, le conoces los gustos?
- ¿Y tú? - No.
¿Quién los conoce?
- Gianluca Terragni. - Así que éste es él.
Ése es su perfil en Facebook.
Pero no está de perfil.
Facebook es una red social.
Ha aceptado mi amistad.
- ¿De manera desinteresada? - Sí.
- Como sea. - ¿Hay otras fotos?
- ¿Qué es esto? - Es cirujano plástico.
- ¿Quién? - Ah, él. Cirujano plástico.
Qué interesante.
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