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En algún lugar en los Alpes, 1960
Erase una vez...
en el viento...
hubo una ave.
Este relato le pertenece...
y a un chico.
Solo he desempeñado una parte. De alguna manera es mi historia también.
Soy Danzer,
el guardabosques.
Me encargo de los animales salvajes que llaman a estas montañas su casa.
Hubo una vez, cuando compartí la vida de una ave.
Pero... voy demasiado rápido.
Esto es saltarse al final.
Empecemos desde el principio.
Hermanos de el viento
Vino a este mundo... un príncipe,
eso es lo que pensaba de él.
Porque para mí, sus padres eran el rey y la reina de mi valle.
El tiempo no tardaría en llegar para pasarles su reino.
Pero quizás no a él,
porque fue el segundo en nacer.
Era más viejo y más fuerte que el.
Y así fue, que desde el principio, sólo no eran hermanos...
sino rivales por el trono.
El padre también tenía a su oponente.
Un hombre...
llamado Keller.
¡Scout!
No sabían nada del mundo, salvo la paz y la abundancia.
Pero, un solo día traía peligros. Y el cambio...
por siempre.
Sabía que no volvería.
Y que de ellos...
huérfanos de padre.
¿Cómo sobrevivirían?
Diría, ellos están más allá de tus cuidados,
- Danzer. - Nadie podría evitarlo...
La vida es cruel.
Para todos nosotros.
¿Cómo está Lukas?
El viento es frío.
Exageradamente.
Lukas...
Es un extraño. Él...
sólo habla con la naturaleza.
¡Scout!
¡Lukas!
¿A dónde vas?
Tal vez el niño era como la pequeña águila antes de que se encontraran.
La casa no era cómoda.
Y entonces, la batalla entre los hermanos comenzó.
Este fue una vez el hogar de Lukas,
pero ahora es su secreto.
Un escondite,
de su padre.
Del mundo.
El lugar donde viene a recordar.
Donde los recuerdos viven.
¡Lukas!
El domingo especial.
Cuando hayamos terminado la cerca.
Un urogallo.
Como tu madre solía cocinarlo.
Ha llegado el momento para que elija,
sólo puede criar a uno para ser rey.
Entonces...
el día de los cuervos llegó.
Presagios de la desgracia.
Lo escucha llorar, pero...
hay otra llamada del deber.
Ese día debería haber sido el último.
Pero fue, de hecho... el principio.
¡Scout!
¡Scout!
No tengas miedo.
Debes tener frío.
No te haré daño.
Ven.
¿Te echo tu hermano, ¿verdad?
No te preocupes, te voy a hacer un nido. Uno para ti.
Debes tener hambre.
¿No te gusta el pan?
Es todo lo que tengo.
Volveré pronto.
Con mucha comida.
No, no.
Espera, espera.
Espera.
¡Mira, mira!
Lo siento.
Empecé a...
las águilas son difíciles de alimentar.
Salchichas...
Eso es muy malo para él.
Mira lo que tengo.
Hígado de pato.
Esto es bueno para él.
¡Tómalo!
Tu padre debe estar preguntándose dónde te encuentras.
¿Por qué provocarlo, Lukas?
Porque no le hablas, eso lo enoja bastante.
Y sin embargo...
Él no reconoce su propio silencio.
Nunca le he oído hablar de ese día.
Lo ha enterrado muy dentro.
Y tú también.
Pero un día saldrá su voz..
Oh, te gusta leer.
"Hermanos del viento"
¡La luz de sol!
Esencial para el desarrollo de sus plumas.
¡Oye! ¿A dónde vas?
¿Olvidaste nuestro urogallo?
¡Vamos!
Hey, ¡Lukas!
¡Estoy hablando contigo!
¿No tienes hambre? ¿No?
Así que necesitas más trabajo para abrir el apetito! ¡Vamos!
¡Toma esto!
¡Lukas!
¡Lukas!
¡La comida esta lista!
¡Maldita sea!
¡Lukas!
¡Lukas!
¡Vete!
¡Vete!, ¡Vete!
Hice algo malo. Pero algo bueno salió de eso.
¡Esto es para ti!
¡Estás creciendo rápidamente!
Quizás el libro se abrió en esa página por casualidad,
pero sus dedos encontraron.
La historia de dos hermanos,
atrapados en una lucha.
Caín el mayor, determinado a derrotar a su hermano Abel.
Y entonces el ave encontró un nombre.
La llamaría Abel.
Y esta vez, Lukas daría a la historia su propio final.
Abel sobreviviría.
En algún lugar allá afuera,
Lukas sabía que Caín estaba siendo alimentado,
enseñado y entrenado para ser el rey de estas montañas.
Abel, aquí.
Aquí. Ve.
Ven aquí. ¡Ven!
Tienes que aprender a volar.
Es todavía demasiado joven.
Necesita su cambio de plumas.
Su instinto lo guiara.
He estado hablando con tu padre.
Ya sabes,
con el verano que viene...
Podría necesitar un poco de ayuda.
Podrías quedarte conmigo.
Hacerme compañía en esa casa grande y vieja.
Y tengo más comida de la que necesito.
Mucho espacio para dos.
Abundancia para todos.
¡Lukas!
Ata esto a su pierna. ¡Serás capaz de atraparlo!
¡Lo hiciste!
Y entonces...
¡Así!
Puedes dormir aquí, si quieres.
Pensé que podrías utilizar esto para entrenar al águila.
Lukas,
¡Eres libre de dormir lo que te dé la gana!
Entiendo.
Es para ti, Abel.
Aquí.
Es para ti, vamos. Puedes comerlo.
Tienes que recogerlo.
Abel, tienes que ser más rápido.
O nunca te los comerás.
Para aprender se necesita valor.
Y para enseñar, la paciencia de una madre.
Sabe, que para que su hijo vuele, la tentación debe ser fuerte.
La miraba a menudo,
siempre con asombro.
Ella no descansará hasta que lo vea dar ese salto.
Lukas puede carecer de instinto.
Sin embargo, él es un muchacho.
Y con eso viene la invención.
Abel.
¡Abel!
Ven.
Salta, ¡Vamos!
Salta.
Vamos Abel, ¡Salta!
Abel,
tienes que hacerlo.
¡Tienes que saltar!
Tienes que mover tus alas rápido...
o nunca aprenderás a volar.
¡Vamos Abel,
abre tus alas!
Si, así.
Vamos,
tienes que volar.
Esto es bueno, esto es bueno.
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