İlk 200 satır.
Tranquilo...
Estás más y más tranquilo...
Ahora imagina una pantalla de cine que se despliega y se abre ante ti...
Crea en ella, el lugar que prefieras.
Concéntrate en tu respiración, ayudando a todo tu cuerpo
a relajarse, a sentirse en paz... No tienes que cambiarla.
Tan solo déjala ir y venir, ir y venir...
Ahora... Ya estás alli.
Fijate en los detalles:
los colores, las texturas,
Ia luz,
Ia temperatura, siente Ia temperatura...
Permite que esta escena tranquila se desarrolle ante ti...
La sensación de paz es infinita...
¡La que está cayendo! Oye, seguro que esto está bien cerrado, ¿no?
¿Estás ya más tranquilo? - Es dificil, con el panorama.
¿Qué panorama? - Se te transparenta Ia falda.
Eres más marrano. ¿Pues sabes qué? Que ya no te sigo leyendo.
Uy, además, es Ia hora. Me voy a buscarla. - Ya me levanto yo y voy preparando café.
¿Te pongo algo de música? - Bueno. Lo que haya puesto.
Pues hala, ahi te dejo con tu Wagner. Hasta un rato.
IJulia, entra en el coche, que te vas a congelar!
Mira que eres tozuda, a que esta tia!
¿Ets Ia Gené, oi? Jo sóc en Marc. Salut.
¿Y Ia Julia?
Parece que Galicia no nos quiere. - Si bueno, en Febrero ya se sabe.
¿Qué tal el vuelo? - Bien. Por fin nos vemos.
Si. Oye... ¿Te importaria venir conmigo en el coche?
Quedamos en que vendria una persona nada más.
Marc... Sólo viene a tomar notas.
Ya. ¿Pero es de confianza? - Si, bueno. Trabaja en el bufete.
Mira, no sé si sabes el paso que tiene quedar Ramón con todo esto.
Claro. Si Io hemos hablado. - Vale, pues entonces hoy venis vosotros,
mañana será Ia prensa, luego puede ser Ia tele. Y Ramón tiene pánico de que todo
esto se enfoque mal desde el principio. - Mira, Io único que te puedo decir
es que he venido a hacer las cosas Io mejor posible. - Espero.
Y para mi todo esto es muy importante, no sólo por Ia parte profesional.
Créeme, entiendo muy bien a Ramón.
Hola. - Hola.
Me llamo Julia. - Tú eres Ia abogada.
Es Manuela, Ia cuñada de Ramón.
¿Quieres que te ayude? - No, no, qué dices.
Ya están aqui.
Hola. - Hola.
Perdona que no te dé Ia mano.
¿Cómo que no?
Me han dicho que estás un poco nervioso. - Bueno, a ver...
Lo primero el desayuno.
¿A qué hora? - A las nueve y media.
Tampoco te creas que me gusta mucho madrugar, ¿eh?
Y después oigo un poco Ia radio.
¿Qué te gusta escuchar? - De todo un poco.
Lo que más, debates. - ¿Te gustan los debates?
Si, si, si. Me va Ia marcha.
¿Ves? Es mi ordenador personal.
Y, ¿lo has diseñado tú? - Si, me gustan los inventos.
Después ya los fabrican mi padre o mi sobrino.
Uy, qué seria te pusiste...
Ramón...
¿Por qué morir?
Bueno, a ver...
Quiero morir porque Ia vida para mi en este estado,
Ia vida asi no es digna.
Entonces bueno yo entiendo que otros tetrapléjicos
puedan sentirse ofendidos cuando yo digo
que Ia vida asi, no es digna,
pero es que yo no juzgo a nadie, no.
¿Quién soy yo para juzgar a los que quieren vivir?
Por eso pido que no se me juzgue ni a mi ni a Ia persona que me preste Ia ayuda.
¿ Y, tú crees que alguien te va a ayudar? - Bueno,
eso dependerá de los... de los que manejan el cotarro, no.
Y dependerá de que ellos venzan su miedo.
¡Que no, hombre, que no es para tanto! Si Ia muerte siempre ha estado ahi
y siempre estará, si al final nos toca a todos, ¿no? a todos,
si forma parte de nosotros. ¿Entonces por qué se escandalizan
porque yo digo que me quiero morir, como si fuera algo contagioso?
Si vamos a juicio, te preguntarán que por qué no buscas una alternativa
a tu incapacidad. Por qué rechazas, por ejemplo, Ia silla de ruedas.
Aceptar Ia silla de ruedas seria como aceptar
migajas de Io que fue mi libertad. Mira fijate en esto:
tú estás ahi sentada, a menos de dos metros. Bueno,
y ¿qué son dos metros? Un recorrido insignificante para cualquier ser humano.
Bueno pues para mi esos dos metros,
necesarios para poder llegar hasta ti
y poder siquiera tocarte, son un viaje imposible,
es una quimera,
es un sueño!
Por eso me quiero morir.
Ya pasaron las tres horas, Ramón. - Me tienen que cambiar de postura.
¿Os importa esperar abajo?
Nos llamó hace un año. Pretendia que, literalmente,
le ayudáramos a morir.
Yo le dije Io que habia: nosotros podemos ofrecer apoyo psicológico,
asesoramiento legal, pero no Ie vamos a poner el cianuro en Ia boca.
Se enfadó muchisimo. Nos llamó farsantes nos... bueno, tuve que colgarle.
A los pocos dias vuelve a llamar, ya más tranquilo...
Me sorprendió Io claro que Io tenia. - ¿No ha vacilado nunca? Es importante.
Y ¿Cuánto tiempo lleva asi? - Veintiséis años.
Primero cuidaba de él su madre, pero cuando murió se hizo cargo su cuñada.
¿Qué tal asi? - Bien. Este brazo un poco más arriba.
Te voy a cambiar Ia sonda. - No. Pero si es un momento.
Y, si tienen que esperar que esperen. - Está casada con el hermano de Ramón.
Viven todos de Ia granja y de una pequeña huerta que tienen.
Y ellos, ¿qué piensan de todo esto?
Yo... las ideas son libres
pero yo pienso que eso que él pide no está bien.
Pero, ¿por qué no? - Yo quiero Io mejor para él,
todos en esta casa queremos Io mejor para él.
¿Entonces por qué va a querer morirse? Eso no entra en Ia cabeza de nadie,
no es racional, como él dice. Yo no puedo dársela...
Ni autorizo a que en Ia casa se Io haga.
No autorizo a que en esta casa se Io haga.
Hola. - Hola.
Eso ahi no, ¿eh? Javi. - Que si. Que si, pues Io subes a tu cuarto.
Tu tio quiere que Ie mires Ia máquina.
La mochila. - Ya...
¿Qué le pasa? - EI rodillo que está un poco duro.
¿No tenias examen hoy? - ¿ Y el abogado?
Es abogada. Por ahi anda con Gené y el abuelo.
Se las llevó a Ia playa. - A ver si van a acabar en Coruña.
Con Io que se le va Ia hoya... - ¿ Y cómo hablas asi de tu abuelo, Javi?
Si es que está que no se entera de nada. - Y claro, es mayor. ¿Qué quieres?
Pues que no se meta tanto. Está todo el dia en casa...
Como si Io necesitáramos.
¿Qué?
Mira, un dia, ¿eh? no sé cuándo, igual dentro de mucho,
un dia digo, te vas a arrepentir tanto, pero tanto, de Io que acabas de decir...
que querrás que te trague Ia tierra. - Pero ¿por qué?
Un dia, ya Io verás...
Un dia...
Aqui el mar es muy traicionero.
Los que se atreven a bañarse tienen que andar muy espabilados.
Desde aqui saltó mi hijo.
Yo no sé en Io qué estaba pensando, yo no sé... ¡Lo que pasó es
que se tiró justo cuando Ia resaca llevaba el agua!
Y tronchó el cuello. Contra Ia arena.
Isto é unha pena moi grande...
Isto éalgo quesó o queo pasa...
E... pois mentras o queira Deus...
tedrá que seguir viviendo... - Pero él no quiere seguir viviendo.
Pero el... non di nada.
A min nunca me dixo... EI non di nada.
Y si ganamos Ia apuesta de Ia muerte, si Ia esquiva suerte una vez nos mira,
ganaremos el cielo, porque en el infierno
hemos pasado toda nuestra vida. Bueno, si ven esta imagen
es porque tal vez
jueces o juristas
o los politicos o quienes tengan que decidir
entiendan un poco, porque aunque parece que no pueden entrar
en el dolor psicológico de Ia persona, tal vez asi puedan entender
que Ia vida no es esto. - ¿Por qué sonries tanto, Ramón?
Cuando uno no puede escapar,
y depende constantemente de los demás, aprendea llorar...
riendo, no.
Buenos dias. - Buenos dias.
¿Vive aqui Ramón Sampedro? - Si, ¿qué quieres?
Estaba dando un paseo y se me ocurrió hacerle una visita.
Oi que mucha gente viene a verle...
Un ratito.
Me llamo Rosa. - Acércate, mujer, acercáte.
¿De dónde eres? - De Boiro. Vine en Ia bici.
Dios, que, qué tonta me siento ahora.
¿Porqué? - ¡Pues porque no séqué decir!
Como no te conozco... - Tú por eso no te preocupes, hombre.
¿No ves que yo no puedo hacer otra cosa? A ver, siéntate.
Y, ¿A qué viniste?
Vaya, me Io estás poniendo dificil. Bueno, ¿a qué te dedicas?
Trabajo en una conservera. Y también estoy de Iocutora en Radio Boiro,
los miércoles y los viernes. - Ah, entonces pues te oi alguna vez.
¿Si? Pero Io hago como aficionada. - Lo haces muy bien, Io haces bien.
Si, entrecomillas ¿no?
Si yo Ia cuestión es arrancar. Después ya me embalo y no hay quien me pare.
Tengo dos hijos... pequeños. - ¿ Y tu marido?
No. Bueno, si. Pero Io dejamos. - ¿ Y ahora no estás con nadie?
Vamos a ver, tenia un novio... EI padre de mi segundo hijo.
Pero también medej... Io dejamos. Asi que ahora estoy sola. Y tan a gusto.
No, yo Io preguntaba por si tenia alguna posibilidad.
¿Por qué te ries?
IAy, perdona! - Tranquila, que era broma, mujer.
Ao no sé... con dos criaturas... Bastante tengo ya con mi sobrino.
Te vi en Ia tele el otro dia. - ¿Ves?
Ya nos vamos acercando.
¿A qué? - A Ia razón por Ia que viniste.
Oi Io quedecias, y después me fijé en tus ojos,
queson preciosos. - Gracias. Y pensé: unos ojos tan llenos de vida!
¿Cómo va a querer morir alguien con esos ojos? Mira,
todos tenemos problemas a veces. Y no hay que huir de ellos, ¿sabes?
Yo no huyo de mis problemas. AI contrario. - ISi, que huyes! Por eso queria venir.
¿Para? - Pues...
para darte ganas de vivir.
Para decirte que Ia vida...
¿Que Ia vida qué?
Que vale Ia pena, ¿no?
Vamos a ver, ¿tú viniste aqui a verme o a convencerme?
No, yo vine porquequiero ser tu amiga. - Pues si quieres ser mi amiga, Rosa,
empieza por respetar mi voluntad, ¿eh?
I¿Cómo puedes ser tan cerrado? - ¡Y no me juzgues!
No me juzgues, Rosa, no me juzgues, no en mi propia casa.
¿O quieres que te juzgue yo a ti? ¿Por qué no hablamos de Ia razón
por Ia que estás aqui? ¿Por qué no hablamos de que claramente
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