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Vuestra Alteza, permítame hacer esta pequeña donación.
No, no puedo aceptarlas.
Piense en el beneficio para su causa.
Esas perlas serían la libertad para mi pueblo...
- ...pero no las aceptaré. - ¡Por favor!
Podrían salvar la vida de muchos hombres.
Son hombres orgullosos.
Prefieren morir a que yo acepte caridad.
Entonces piense en las mujeres, en las madres...
Las mujeres combaten junto con los hombres.
Ellas tampoco aceptarían esta muestra de caridad.
Entonces piense en la vida de los niños.
Los inocentes niños.
Si no fuera por los niños...
Es la rubia en el vestido azul de Ientejuelas.
Extremadamente rica, muy casada...
...eminentemente corruptible y una infiel voluntariosa.
Perfecta.
Señor Andre, vaya a ver cuánto le ofrecen por esto.
¡El anillo real no, Vuestra Alteza!
¿O quieres que todos se enteren?
Disculpe. ¿Ese hombre realmente es de la realeza?
- No, señora. - Pero Ud. lo llamó Vuestra Alteza.
Fue un descuido. Olvídelo.
Confíe en mí. No diré nada.
Soy el Jefe de la Policía de Beaumont sur Mer.
¿Por qué los americanos creen que pueden comprar a cualquiera?
Lo siento mucho.
Ya metí en líos al príncipe...
¿Príncipe?
Y sí parece que está en líos. Quizá pueda ayudarle.
Si desea ayudar, olvide todo lo que vio y escuchó.
Olvide que existe siquiera...
ese brillante y extraordinario hombre...
...del destino.
¿Vuestra Alteza?
No se alarme. Puede confiar en mí.
- ¿Es Ud. una de mis súbditas? - No, soy norteamericana.
Fanny Eubanks, de Omaha.
Si tiene líos, y si yo puedo ayudarle...
Gracias. Pero no puedo aceptar.
Ud. ha arriesgado mucho solo con hablar conmigo.
Aun así quiero ayudar.
Pero debe entender. Tengo enemigos poderosos.
Quizá nos observen...
Dios mío, qué atractiva eres.
Se hace tarde.
Debo irme.
- ¿Ya se fue? - Sí, hace un instante.
Qué bien.
Por favor. Dígame dónde vive.
- Debo advertirle. - Dijo tener enemigos poderosos.
Y puede que haya un peligro emocional.
Su Alteza enviudó hace cinco años.
¿Hace cinco años?
Por favor, Vuestra Alteza.
Fanny... los insurrectos te lo agradecen.
Esto es para los gastos.
Esto es para ti, Arthur.
Esto es para ti, Andre.
Y esto es para mí. Lo que significa: «es hora de ir a Zúrich».
Con permiso. ¿Puedo sentarme aquí?
- Si Ud. gusta. - Gracias.
Buenas tardes, señor. ¿Quiere leerla carta?
Tengo hambre.
Estoy que me muero de hambre.
¡Qué precios!
Me conformaré con el agua.
- ¿Agua? - Sí.
¿Sólo agua? Pero parece estar hambriento.
Estoy ahorrando mi dinero para algo muy especial.
- Mi madre. - ¿Su madre?
No es mi madre realmente. Es mi abuela.
Pero ella me crió.
Mis papás me abandonaron.
- Lo siento. - Pero ella es una mujer maravillosa.
Con su risa puede hacer que las aves canten.
Ha estado mal últimamente. Y las cuentas del hospital van en aumento.
Quiero aportar mi parte.
Y eso me cuesta porque nunca aprendí a manejar mi dinero.
Recibo lo que me paga la Cruz Roja
y se los regreso enseguida.
Pero sí ayudaré a mi Nana.
Es ella quien me enseñó que es mejor ser honrado y bueno...
...que no ser así.
- ¡Camarero! - ¿Qué hace?
Camarero.
- Tráigale a él lo que quiera. - No permitiré que...
¡Tonterías!
Un sándwich de pavo, doble, en pan de centeno, una salchicha grande,
tres bolsas de papitas, un batido de chocolate y dos cervezas.
¿Quieres una? Tres cervezas.
Gracias.
Olvidé que tenía pasaje de primera clase.
- ¿Le molesta eso? - No.
Escuché su conversación en el comedor.
Siento mucho lo de su abuela.
Ah, sí.
¿No dijo que estaba enferma?
Les digo lo que quieren oír para recibir lo que quiero.
Es un truco desgastado, ¿no cree?
Ud. tiene mucho que aprender acerca de las mujeres.
Me temo que soy algo ingenuo en cuanto al sexo débil.
Freddy Benson.
- ¿Cómo se llama Ud? - Lawrence Jamieson.
- Eres casado, ¿verdad? - ¿Se nota?
Escucha.
Nosotros somos los débiles. Ellas viven más que los hombres.
Sufrimos más ataques cardíacos, apoplejías y de la próstata.
Y creo que ha llegado la hora de un cambio.
Que ellas nos den dinero. Que vivamos de ellas.
Eso le sorprende, ¿verdad?
Es un concepto revolucionario.
¿Cree que sea posible?
¡Vea lo que hice en el comedor! Me dio 100 francos.
¡Eso es 20 dólares!
¿Sabes lo que es engañar a una mujer por 20 dólares?
No, no sé. Me temo que no es de mi categoría.
- ¿Qué? - Qué triste.
Nos habríamos divertido en la Riviera.
¿Va a la Riviera?
Hay un pequeño pueblo donde abundan las mujeres ricas.
¿Cómo se llama el pueblo?
Beaumont sur Mer.
¿Beaumont sur Mer?
Ud. entendió mal.
Beaumont era muy animada.
Ahora está llena de jubilados. Es un pueblo muerto
- ¿Lleno de jubilados? ¿Está seguro? - Sí, yo vivo ahí.
Me consideran el Don Juan del pueblo.
La actividad social está en la Riviera italiana.
En Portofino.
No tiene de malo que investigue. Algunos pueblos son como minas.
¿Me permite un instante? Debo llamar a mi esposa y mis hijos.
Para decirles a qué hora Ilegaré.
- Lo tienen bien maniatado. - Me temo que sí.
Bien, hemos llegado.
¿Dijo parejas jubiladas?
- ¿Tiene cómo llegar al pueblo? - Sí.
- Ud. podría llevarme. - ¿Tiene una habitación?
- Nunca reservo habitaciones. - Disculpen.
¿Es el tren para Portofino?
Sí, pero nosotros nos bajamos.
Nos bajamos aquí, ¿verdad?
- ¿Cuán lejos está Portofino? - ¿Portofino?
Está a unos 170 kilómetros. Yo vivo ahí.
- No. - Sí.
Quédate conmigo. Podrás ir a Portofino después.
Me encantaría, pero mi abuela me espera.
¿Su abuela está en Portofino?
Sí, y de hecho está muy enferma.
Buena suerte. Le deseo lo mejor a su abuela. Espero que mejore.
- Ciao. - Ciao.
Ciao.
Tu llamada no me dio mucho tiempo.
Marion estuvo perfecta.
Asegúrate de que regrese a salvo.
¿Puedo saber por qué hizo falta?
Necesitaba un señuelo. Un idiota del tren
se ufanaba de ser un juerguista.
Dijo que venía a cazar en Beaumont sur Mer.
Señor Lawrence, Ud. puede desechar a esos novatos.
- Seguro que no estaba a su nivel. - No está de más tener cuidado.
Un cazador de Iiebres puede ahuyentar a la caza grande.
Oye, Lawrence, escucha esto.
«Un joven timador norteamericano apodado El Chacal...
...anda recorriendo Europa occidental».
¿Cuán listo puede ser si ya salió en los diarios?
A trabajar. Krista Knudson.
Viuda de Lars Knudson, el rey de los cerillos daneses.
Salió del Hotel Excelsior de Génova...
hoy a las 07:40 horas en un Ferrari blanco.
Llegará aproximadamente a las...
Y aquí está ya.
- Me gustaría ayudar a tu abuela. - Oh, no.
- Yo tengo dinero. - No puedo aceptar.
Qué extraño. La acompaña un joven.
- Por favor, insisto. Insisto. - Se lo pagaré.
- ¿Es el cazador de Iiebres? - Sí.
Y ya no se contenta con fiebres.
Señor Inspector de Policía, ¿puede Ud. hacer algún arreglo?
Se lo pagaré. Se lo prometo.
¿Lo de siempre?
Buenos días.
¿Señor?
Gracias.
¡Una pose en grande! Algo así, ¿está bien? Bien, listos todos.
Dos más. Dos más. ¿Cuánto cuesta eso?
¿Está convencida, Sra. Knudsen?
¡Ese dinero era para la operación de su abuela!
¡Todos listos!
Es un estafador. ¿Va Ud. a firmar la denuncia?
Con mucho gusto.
Yo no robé ese dinero. ¡Ella me lo dio!
Ya presentó una denuncia.
Me sorprendió con otra mujer. Ud. es francés, debe comprender.
Es de los franceses estar con otra mujer.
Que lo sorprendan es de americanos.
¿Qué voy a hacer? ¿Cómo voy a salir de aquí?
Será muy difícil. Es un cargo grave.
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