The first 200 lines.
¿Cómo puedes estar tan seguro?
¿De verdad solo hay una?
Tantas canciones y yo me siento tan sola.
¡Chicos! ¡Chicos!
Dadme un respiro.
Sus padres se conocieron según la costumbre.
De la canción surgió el amor...
... y del amor, nació el huevo.
¿Memphis?
- ¿Lo tienes cielo? - Sí, sí.
Bien calentito.
Sujétalo fuerte ¿eh?
Me parece que se ha movido.
Y, según la costumbre...
... las madres iniciaron la marcha en busca de alimento...
... mientras los padres se quedaban incubando los huevos.
¿Estarás bien, papá?
Claro, amor. Te esperaremos aquí en la soledad de Lonely Street.
Hasta pronto.
Hasta pronto, Norma Jean. No te preocupes por nada.
¡Cuando ellas se van...
...nosotros permanecemos aquí!
¡Cuando el sol se desvanece...
...permanecemos aquí!
¡Que el instinto os guíe, hermanos! ¡Formad una piña!
¡Calentad el huevo!
¡Formad una piña!
- ¡Compartid el frío! - ¡Compartid el frío!
Relevaos para soportar el gélido vendaval...
...para sobrevivir a una noche sin final.
¡Alzad la voz, hermanos!
¡Alabad al Gran Güino...
... que llena de música nuestro corazón y de peces nuestro estómago!
Nena, creo que voy a bailar.
No, no, no.
Hay un principio, hermanos y hermanas...
... que prevalece sobre todos los demás.
- Que nunca, jamás... - No te ha pasado nada.
...bajo ningún concepto... - Estás perfectamente.
... se te caiga el huevo.
De lujo. Todo va de lujo.
De las miles de voces que se alzaron aquella larga noche de invierno...
... la de Memphis fue la que se alzó con más fervor...
... para que la Tierra girara y volviera a brillar el sol.
- ¡Es un niño! - ¡Es una niña!
- ¡Qué monada! - ¡Es un cielo!
- Ven aquí hijo. - Ven con papá. Muy bien.
Hijo, haces que me sienta tan orgulloso.
Pura genética, en serio.
¿Memphis?
¿ Va todo bien?
No Io sé. No oigo nada.
- Está vacío. - Cariño.
- ¿Me Io das? - ¡GIoria!
Ah, tranquilo, Maurice.
Sabes que a veces puede pasar.
Sí.
Espera, ¿has oído?
- Sí. - Te oigo, te oigo, pequeño.
Papá está aquí, no pasa nada.
Ah... Maurice, va a salir. ¡Mira! ¡Ahí está!
¡Mira un piececito!
¡Mira, el otro!
Es diferente.
¡Eh! ¡Ven aquí, señor Mumble!
Gloria...
¡Ah! Puede Ilamarlo como le dé la gana.
¡Ah! Pequeño Mumble.
- ¿Mumble? ¿Mumble? - ¿Todo bien?
Frío. Frío.
Ah, ya te acostumbrarás.
Ven con papá, vamos hijo.
- Eh, ¿habéis visto? - Le tiemblan un poco las patas, ¿no?
- ¿Está bien? - No Io sé.
¿Qué... qué haces, hijo?
Estoy contento papá.
¿Qué te pasa en los pies?
También están contentos.
- Yo no haría eso delante de todos. - ¿Por qué no?
- No es propio de un pingüino, ¿vale? - Vale.
Anda. Métete aquí debajo, caliéntate.
El pico. Cuidado con el pico. ¡El pico!
El pico.
Tranquilo. No pasa nada.
Tardan mucho. ¿Por qué no Ilegan?
Rezad para que el Gran Güino...
...no nos ponga a prueba con una época de escasez.
¿Por qué iba a hacerlo? ¿No hemos cumplido con nuestra obligación?
Cuando veas a tu mamá...
- Sí, me quedo muy quietecito. - Eso es.
Pero, ¿cómo sabré quién es mi mamá?
Hijo, Io sabrás.
Es la más bonita al caminar y su risa es especial.
Y cuando canta, es capaz de volverte loco.
Esperad. Las veo. ¡Las veo!
¡Es verdad! ¡Es verdad!
¡Las mujeres!
¡Las mujeres!
¡Las mujeres!
Para, no Mumble, ven aquí, hijo. ¡No, Mumble! ¡Para! ¡Mumble!
¡Mumble! ¡Mumble!
¡Mumble!
¿Michelle? ¿Michelle?
- ¿Roxanne? - ¿Michelle?
¿Alfie?
- ¡Maurice! - ¡Michelle! ¡Michelle!
¡Mami!
¡Ah! ¡Es preciosa!
Perdón. Perdón, perdón. ¿Mumble? ¿Mumble?
¡Ah Mumble!
- ¡Mami! - ¿Mumble? ¡Mumble!
- ¡Mamá! - ¡Mumble!
¡Mumble!
¡Mamá! ¡Mamá!
- Mumble, hijo, ¿dónde estás? - ¿Mamá?
¿Memphis?
Ah. Mamá. ¡Ah mamá!
- ¡Ah mamá! - Papá.
¿Dónde... dónde está el bebé?
Ah. Verás, cielo, yo... Lo encontraré.
- ¿Has perdido al bebé? ¡Memphis! - Tranquila.
- ¿Mamá? ¿Mamá? - ¡Quieto!
- ¡Ven con mamá! - No espera.
Mamá, mamá.
¿Qué le pasa al niño en los pies?
Una tontería que le ha dado por hacer, se le pasará.
¡Mamá!
¡Ah! Memphis, es precioso.
- Sí, ¿verdad? - ¡Qué cosita!
Tengo algo para ti.
Abre el pico.
Me encanta ver cómo Io haces.
Dos por uno es dos, dos por dos, cuatro, dos por tres, seis, dos por cuatro...
W, X, Y y Z
Buenos días, niños.
Buenos días, señorita Viola.
Bien.
Hoy empezaremos con la lección más importante que podréis aprender...
...a Io largo de Pingüino Elemental.
¿Sabríais decirme cuáI es?
¿AIguien? ¿Nadie?
¿AIguien? ¿Seymour?
- ¿Pescar? - No.
¿Mumble?
¿No comer nieve amarilla?
No es esa, no, no es esa.
- ¿Nuestra canción, señorita? - Gracias, Gloria. Excelente. Sí.
Sin nuestra canción, no somos auténticos pingüinos, ¿verdad?
No.
Pero, queridos, aunque quisiera es algo que no puedo enseñaros.
¿Sabríais decirme por qué? ¿AIguien Io sabe? ¿AIguien Io sabe?
Es algo que no puede enseñar...
...porque cada uno tiene que encontrar su propia canción.
Muy bien, Gloria.
Es la voz que oímos dentro.
Y es Io que somos de verdad.
¡Sí! Gracias, Gloria. Excelente, sensacional.
Ahora nos quedamos en silencio...
...nos concentramos y a ver qué os sale.
- ¡Yo tengo una! - ¡A mí!
- ¡A mí, pregúnteme a mí! - ¡De uno en uno! Sí, Seymour.
No te pases Porque estoy al borde
Intento el coco no perder
Sí, me ha gustado, tiene ritmo, preciosa.
Estoy lista. Yo tengo una.
No esperaba menos de ti, Gloria.
La noche acecha lenta
Al corazón de las que
Siempre quieren más
El día no es amigo
Del pingüino
Que apuesta siempre
Eso es todo Io que tengo por ahora.
- Preciosa, sí, preciosa. - ¡Qué bonita!
Bueno, Mumble, ya que te veo tan dispuesto...
La mía es como un:
...y otro:
¿De dónde has sacado eso?
- ¿Le ha gustado? - Me temo que eso no es una melodía.
- ¿Ah, no? - No, cariño. Una melodía sería:
Ah vale.
¿Quién es ese?
Es la criatura de Memphis y Norma Jean.
El niño bailarín.
¡No tiene gracia!
¡Ah! No. Ni pizca de gracia.
Un pingüino sin canción no puede ser un pingüino.
Me ha roto el tímpano.
En toda mi carrera, yo nunca, bueno.
Y con las voces que tienen ustedes. En fin es rarísimo.
Digan ¿le ocurrió algo, no sé durante la incubación?
No, todo fue bien. Un proceso normal.
- Bueno. - ¿ Verdad, cielo?
Sí. Sí, ha sido un invierno un poco duro.
Claro, claro.
- Ah, le costó salir del cascarón... - Ya, entiendo. Sí.
- Podría pasar toda su vida sin pareja... - Claro, claro.
Sin encontrar al amor de su vida.
Ah, señorita Viola, ¿no hay ninguna solución?
Bueno, siempre les queda la señora Astrakhan.
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