The first 200 lines.
¿Qué has decidido, Angelina?
Era Grogan, el más sucio, rastrero y cretino al oeste del río Missouri.
Tienes dos formas de morir, angelito.
Rápido, como la lengua de una serpiente,
o más despacio que la melaza en enero.
- Pero si era octubre... - Te mataré, como si es el 4 de julio.
¿Dónde está?
Apártate.
Le pedí que se marchase, ahora que ya tenía lo que quería.
No todo, angelito.
Quítatelas. Hazlo.
Vamos.
Aquel fue el final de Grogan, el hombre que mató a mi padre,
violó y asesinó a mi hermana, quemó mi rancho,
mató a mi perro y me robó la Biblia.
Pero si había una ley en el Oeste,
era que los cabrones tenían hermanos
que parecían cabalgar eternamente.
De pronto, allí estaba mi amado Jessie.
El hombre en quien confiaba, el único.
El corazón me dio un vuelco cuando lo vi cabalgar hacia mí.
Me moría por sentir el calor de sus manos.
Cuando sus labios rozaron los míos, supe que nunca más nos separaríamos.
Supe que pasaríamos juntos el resto de nuestras vidas.
Para siempre.
Oh, Dios, es bueno.
Fin.
ESCRITORA DEL AÑO DEL CLUB DE NOVELA ROMÁNTICA - JOAN WILDER
NO TE OLVIDES - COMPRA CLÍNEX
He terminado, cielo. ¿Quieres que lo celebremos?
Yo también.
Romeo, Romeo. ¿Dónde estás, Romeo?
Es del mejor, chico.
Para que veas que no reparo en gastos cuando celebro algo.
Va por ti, Jessie.
Quienquiera que seas.
¿Has acabado?
Gracias.
Ven aquí, Romeo.
¿Sí?
Oh, Dios mío, Romeo. ¡Mira qué hora es!
Gloria. Voy a llegar tarde.
- Hola. - Hola, tesoro.
Sra. Irwin, ¿por qué no utiliza el ascensor?
Oh, tesoro, nunca voy sola en ascensor. Ya sabes, violadores.
- ¿Adónde vas con tanta prisa? - Tengo que ir a ver a mi editora.
El cartero no pudo meter esto en tu buzón,
así que le dije que te lo daría yo.
Será una carta de amor.
- Sra. Irwin, es usted una bromista. - Lo sé, pero no pierdo la esperanza.
Eh, señorita. ¿Quiere un mono para su sobrino?
Se lo doy por 10 dólares. Una ganga.
Es muy bonito. A su novio le gustará. Es sexy.
Nueve dólares. Ocho dólares, ni uno menos.
Gracias, pero de verdad que no necesito un mono.
Pero, señorita, si es muy mono...
Ese es el apartamento de la Srta. Wilder.
¿Desea alguna cosa?
Disculpe.
Apártese de esa puerta.
¿Qué es esto?
Tarugo. Tarugo.
Perdedor. Perdedor.
Perdedor consumado.
Demasiado cabreado. Demasiado ambiguo.
Demasiado desesperado. Dios, demasiado feliz.
Fíjate en ese tipo. El Sr. Crápula. Solía salir con él.
Un auténtico asqueroso.
Espera un momento.
Para el carro. Échale un vistazo a este personaje.
¿Qué me dices de él?
No, no es...
¿Quién? ¿Jessie?
Quizá sea una tontería,
pero sé que en alguna parte hay alguien para mí.
¿Ah, sí? ¿Dónde?
Desde luego que aquí no.
Gloria, ¿por qué siempre tenemos esta conversación?
Porque me caes bien, Joan, y no me gusta verte tan sola,
esperando a alguien que no va a aparecer.
Vale, Gloria.
Aquí está.
Léelo y llora. Yo siempre lo hago.
- Te llamaré, ¿vale? - Vamos. Tómate otro cóctel.
- No puedo. - Soy tu editora. Te lo ordeno.
Siento haberte arrastrado hasta este sitio. Solo quiero que salgas.
Sé que has estado trabajando mucho
y que estás afectada por lo de tu hermana.
¿Cómo está? ¿Has hablado con ella?
¿Elaine? Hablé con ella la semana pasada. Todavía está en Colombia.
¿Han encontrado el cuerpo de su marido?
Solo un trozo.
¿Sabes lo que me dejó helada? Recibí un paquete de Eduardo.
Lo debió de enviar antes de que...
Dios.
¿Te lo imaginas? Que asesinen a tu marido.
¿Cómo lo lleva?
Oh, se recuperará. Elaine siempre se las arregla.
Eh, Ira.
Ha llegado el chico con la tía esa. La llevan al barco.
Fíjate en esos dientes, ¿quieres?
Bastaba con registrarle la habitación.
Ralph, ¿cuántas veces te lo tengo que repetir? No está en el país.
Todo esto del secuestro me está poniendo nervioso.
Es una idea de mierda. No traerá más que problemas.
Mira. Hemos robado suficientes trastos antiguos
como para vivir bien el resto de nuestras vidas.
Dejemos este retrete tercermundista.
El último gran golpe. Confía en mí, Ralph.
¿Has visto a ese? ¿Ese feo hijo de puta a rayas de ahí abajo?
Alguien va a acabar muerto, y tú juegas con animales prehistóricos.
Vamos, Ira. Vamos a olvidarnos de esto. Me da muy mala espina.
Deja de preocuparte. ¿Te he hecho daño alguna vez?
Nunca te haría daño. No podría. Compartimos la misma sangre.
No somos dos personas. Somos una sola. ¿Me haría daño a mí mismo?
Fíjate en esos dientes.
Romeo. Oh, cielo.
- ¿Diga? - Hola, ¿Joan?
- ¿Me oyes? - ¿Elaine? Ahora no puedo hablar.
Escúchame. Pon mucha atención.
- Estoy metida en un lío. - Elaine, por favor.
- Estoy metida en un lío tremendo. - ¿Qué ocurre?
¿Te ha llegado alguna carta con la letra de Eduardo?
¿Un sobre grande?
- Sí. - Oh. Cariño...
Mira a ver si hay una especie de mapa del tesoro dentro.
Dice el Corazón.
Necesito que me traigas el mapa a Colombia.
¿A Colombia?
Dios mío. ¿En qué lío estás metida?
Joanie, por favor...
Vete al Hotel Cartagena de Cartagena.
Cuando llegues, llama a este número.
64-58-24.
- ¿Lo estás apuntando? - Sí.
Y recuerda, no se lo digas a nadie.
Elaine, no puedo ir a Colombia.
¿Joanie?
Me rajarán. Me harán daño.
¿Sabes cómo es Colombia? Yo sí.
Tus libros se venden bien en estos países machistas.
Allí hay selvas, Joanie. Insectos del tamaño de camiones.
- Revolucionarios. ¿Te has vacunado? - ¿Vacunado? ¿Qué vacunas?
¿Ves? No estás preparada. Espera un momento.
¿Me quieres decir qué está pasando? ¿Por qué haces esto?
Elaine está metida en un lío.
Tiene un pequeño problema doméstico.
El último problema doméstico de Elaine
fue encontrar a su marido cortado en trocitos.
No voy a dejar que lo hagas. ¡No puedes ir!
Aquí tienes a Romeo.
Prométeme que le darás de comer y lo cogerás una vez al día.
Vas a necesitar algo más fuerte que eso.
Escucha. Te mareas en los autobuses, los barcos, los aviones, los trenes.
¡Hasta vomitas en las escaleras mecánicas de Bloomingdale's!
Bueno, mucha gente se marea en los grandes almacenes.
Joanie, por favor. No vayas.
No estás preparada, Joan, y lo sabes.
Lo sé, pero es mi hermana.
Le daré de comer, pero no pienso cogerlo.
Estás loca.
¿Ha llegado el avión de Nueva York?
¿Es este el autobús que va a Cartagena?
¿Cartagena?
Oh, habla inglés. Bien.
¿Puede decirme si este autobús va a Cartagena?
Sí. Cartagena.
Estupendo. Gracias.
Gracias.
¡Se ha subido al autobús equivocado!
¡Srta. Wilder! Se subió al autobús equivocado. Es horrible.
Disculpe.
Disculpe.
Lo siento. Lo siento muchísimo.
Perdone que le moleste.
¿Puede decirme a qué hora llegaremos a Cartagena?
¿Es este el autobús que va a Cartagena?
Tengo que ir a Cartagen...
Y ahora, ¿qué hacemos?
¿Dónde está mi maleta?
No tiene por qué caminar. Pasará otro autobús.
¿Qué?
No tienen ni idea. Son campesinos.
¿Otro autobús? ¿De verdad?
Por supuesto.
Tienen que cumplir los horarios,
incluso en Colombia.
- ¿Qué? - La bolsa.
¿Qué...?
Pero ¿qué diablos...?
¡Dios! ¿Qué diablos les ha pasado a mis pájaros?
¡Hijo de puta!
Hola.
Oh, no. Hablando de mala suerte.
¿Le conozco?
Es americano.
Les escupo encima.
Odio a los americanos. Son basura. Basura.
Bueno, cariño, parece que vamos a tener que esperar un poco más.
Perdona. ¿Me podrías decir dónde hay un teléfono?
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