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Por la presente, anuncio
que los compromisos de Maria Annovazzi con Renato di Rubini
y de Aida Ametis con Placido di Rubini cuentan con el beneplácito oficial.
Permítame que le haga entrega de esta carta
de su majestad el rey.
La acepto profundamente agradecido.
Y así fue como el compromiso de matrimonio entre los cuatro
llegó a buen puerto con la aprobación de sus majestades.
¡Buenas noticias!
¡Los dos príncipes se han prometido en matrimonio!
¡A la señorita Aida la conozco!
Pasa a menudo con su carruaje por delante de mi tienda.
Me intriga saber cómo será la prometida del príncipe Renato.
Se ve que es la hija de un duque del reino de Muro.
No entiendo por qué se ha buscado una joven de tan lejos.
Con la cantidad de damas casaderas que hay aquí, no me entra en la cabeza.
Próximamente, su majestad anunciará un baile
con el objetivo de conmemorar ambos compromisos.
Nos consta.
Los detalles al respecto se revelarán más adelante,
aunque se les avisará con tiempo para que ultimen los preparativos.
Al final el dichoso baile acabó siendo
mucho más extenuante que aprender cualquier técnica de lucha.
Ni en sueños habría imaginado que me esperaría algo así.
Always a Catch!
Episodio 10 El pez que se me escapó se prepara para el baile
Con todo lo que ha pasado, al fin un momento para relajarme.
De ser un cuento, tocaría el típico "fueron felices y comieron perdices".
Te estoy muy agradecida, Mimi.
No sé cómo pagar todo cuanto has hecho por mí.
¿Qué dices? No tienes nada que agradecerme.
Deja que te lo compense…
con una práctica superespecial.
¿Una práctica?
Recuerda que Raimond nos ha dicho que se va a celebrar un baile.
El príncipe Renato será tu pareja y el príncipe Plácido la mía.
Entraremos juntos en el gran salón y bailaremos la primera pieza.
¿Abriremos el baile? ¿Delante de toda la gente?
-Exacto. -Ay, madre, a que la lío…
Puedo contar mis bailes con los dedos de una mano.
Una vez fui la pareja de baile del príncipe Plácido.
¿Bailaste con él?
Sip. Fue al poco de mi llegada,
en la fiesta que montaron en el jardín a la que no fuiste porque estabas mala.
Más que impresionar a los asistentes, creo que los sorprendí, pero me apañaré.
Verás, Mimi, no pongo en duda tus dotes para la danza ni mucho menos,
pero no des el cante en el baile, ¿vale?
Es que no sé bailar tan bien como tú.
¿Y si acabo pisando a su alteza?
Además, el suelo resbalará y nosotras iremos con taconazos.
Ahhh
Fijo que le hago una escabechina.
No sé yo si deberías preocuparte por eso.
Todo irá bien.
Las actividades físicas se te dan muy bien. Aprenderás enseguida.
¡Vamos a practicar de lo lindo!
Aida…
¡Gracias!
¡Me dejaré la piel en ello!
¡Lo haré por ti y por mí!
¡Imposible! ¡No puedo hacerlo!
¡No te rindas! ¡Tú puedes, Mimi!
¿Cómo voy a pasarme una hora de un lado a otro sonriendo con estos taconazos?
¡Me pides lo imposible!
Conociéndote, pensé que podrías hacerlo de sobra.
¡La lucha y el baile son cosas distintas!
Tengo una idea.
Puede que este método esté algo pasado de moda,
pero empecemos por pasar un día con libros en la cabeza.
Te vendrá de perlas para adquirir una postura perfecta.
No sabía que te iba este tipo de tortura.
Se me había olvidado otra cosa muy importante.
¿Aún hay más?
Tienes que elegir los accesorios y el perfume que vas a llevar.
¿Yo? Uy, qué va, imposible. ¡Si nunca he usado perfume!
Bueno, ya pensaremos luego en eso. Sigamos con…
¡Aida, me voy a elegir el perfume!
¿Qué? ¿Ahora mismo?
Ya sabes, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Lo de bailar ya si eso luego. ¡Me las piro!
Esta Mimi…
Vamos, que lo del perfume era una excusa para escaquearte
y para venir a hacerme una visita, ¿eh?
Qué triquiñuelas tan típicas de ti.
Vaya, me has pillado…
Adelante, come algún tentempié.
Aunque dudo que tu conciencia te permita comer mucho.
Avisaré a la señorita Aida de que has venido.
Prueba uno de estos cannoli.
Los que hace mi familia son los más exquisitos.
¡Es increíble lo generosa que está siendo conmigo!
¡Es lo normal! ¿Qué esperabas?
Uy, se me escapó.
Disculpad que os moleste, pero quería pasarme a saludar.
¡Papi!
Jo, te tengo dicho que no interrumpas.
¿"Papi"? ¿Es usted el conde Pinotti?
Quería agradecerle su ayuda en aquella ocasión.
-¿Se refiere a lo de Navarro? -Así es.
¿Un paquete de la señorita Maria? ¿Qué será?
El preciso instante en el que olí el aroma de aquella planta
que le envió a mi hija, tuve claro que podría darle un buen uso.
Sin más dilación, subí a mi carruaje y me dirigí a Navarro.
Hugo y Verónica tienen grandes planes y son sendos expertos en botánica.
Ambos tienen un gran potencial
y les aguarda un futuro prometedor.
Por supuesto, ya hicimos negocios con sus cosechas.
Esta de aquí es mi primera muestra.
Que sepas que la receta fue cosa mía.
Me encantaría que me diera su opinión.
Verá, es que nunca antes he usado perfume, ¿sabe?
No sabría decirle si es bueno o no.
Normal, viniendo de una pueblerina como tú.
Ya me suponía que no serías capaz de elegir un perfume para el baile.
Estaba más claro que el agua.
Pero no puedo permitir que vayas por ahí apestando.
Así que, si quieres, te haré el favor de elegirlo por ti.
Ñug
¡Yupi! ¡Ya sabía yo que me echarías una mano con esto!
Oye, cálmate y no te me pegues tanto.
A ver, si te soy sincera,
ya había preparado una fragancia que encajara contigo.
¿Te apetece probarla?
Una sola gota en el abanico.
Con eso es más que suficiente para disfrutar de su olor.
Destaca por su refrescante aroma a cítricos
y la esencia de lirios del valle le da un toque femenino.
No encontrarás un perfume que vaya más con tu estilo.
Qué bien huele…
Me recuerda a la refrescante brisa de Navarro.
Me alegro de que te agrade.
Disfrutar de una fragancia que te guste es relajante, ¿verdad?
No hay nada como un buen perfume para calmar los nervios.
¡Pero bueno, ¿ya estás otra vez?!
Este es para la señorita Aida. Un perfume que yo misma he escogido.
Si no es de su agrado, aceptaré el reto de mejorarlo.
Cambiaré la receta cuanto haga falta.
Seguro que le va a encantar.
Ojalá sea así.
Tal vez no sea necesario que te lo diga,
pero ten mucho cuidado en el baile.
No solo acudirá gente del reino. También vendrán de tierras vecinas.
Todo el mundo estará pendiente de cuanto hagáis Aida y tú.
Habrá quienes aprovecharán cualquier error que cometáis
para utilizarlo con fines perversos en vuestra contra. Tenlo muy presente.
Fines perversos, ¿eh?
Aida tiene razón en lo que dice.
Para bien o para mal, la gente está muy atenta a la conducta de la realeza.
Aunque conociéndote, lo más probable es que acabes zurrando a quien lo intente.
Protegeré a Aida de cualquier amenaza.
No solo a ella, también a Plácido y a Renato.
No permitiré que nadie se atreva a hacerles daño.
Always a Catch!
No hace falta tanta etiqueta, mujer. Solo es un baile.
Mostraos tal y como sois y bailad para demostrar al mundo vuestro amor.
Vale…
A ver qué carta elijo ahora…
¡Sí, esa misma!
¡Vamos!
Mimi, querida, no sabes cuánto me gusta que seas como un libro abierto.
Adoro tu vitalidad, tu jovialidad y cómo le alegras la vida a todos.
Así que no te preocupes por tonterías ni dejes que nada te entristezca.
Claro, Majestad.
-Venga, Mimi, te toca. -Voy.
Por cierto,
me estoy acordando de aquella vez que vine a tomar el té.
¡Majestad, cuidado!
Ay, estuviste soberbia, querida.
Ains
Ains
No lo decía por eso. Quería saber si atraparon al culpable.
Pues ni idea, la verdad.
-¿Cómo va la investigación? -A saber.
Confío en que me comuniquen las novedades.
Madre mía con la reina. No se deja achantar por nada.
Vamos, Aida, roba una carta.
Es como si no le importase en absoluto.
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