As primeiras 200 linhas.
OESTE DE ÁFRICA
El reino africano de Dahomey se encuentra en una encrucijada.
Un nuevo rey, Ghezo, acaba de llegar al poder.
Su enemigo, el Imperio oyo, se ha aliado con el pueblo mahi
para asaltar las aldeas Dahomey y vender sus prisioneros a los negreros europeos,
Un comercio perverso que ha metido a ambas naciones en un círculo vicioso.
Los poderosos oyo tienen nuevas armas y caballos,
pero el joven rey tiene su propia y temible arma:
un grupo de élite formado por mujeres soldado, las agojies,
dirigidas por la general Nanisca.
Ahora estas guerreras son lo único que se interpone entre los oyo
y la aniquilación de Dahomey.
ALDEA MAHI
¡Agojies! Agoj...
¡Abajo!
¿Dónde están las prisioneras?
¿Dónde está nuestra gente?
Somos agricultores. ¡No tenemos a nadie!
Miganon.
Pronto estaréis en casa.
Caballos.
Solo pueden ser soldados oyo.
¿Quién es?
Mi madre.
Te llevaremos a tu aldea. Quizá tu padre...
Lo vendieron.
Y a mis hermanos.
Los vendieron a todos.
Miganon, los prisioneros están listos para partir.
Traedme guerreros más fuertes.
REINO DE DAHOMEY
Gracias.
¡Nawi!
¿Sí?
Dile a tu madre que venga a verme para el vestido.
¿Qué vestido?
Tu vestido de boda.
Estarás preciosa.
Díselo.
¿Te han buscado otra pareja?
No sé de qué habla.
Ya llegan.
Vamos.
¡Mi hija! ¡Bienvenida a casa!
¡Ven aquí!
¡Hija! ¡Ven!
¡Mi hermana!
¡Mi hermana!
¡Madre!
¡Qué alegría verte!
Pero yo quiero verlo.
El rey no nos permite mirar a las agojies.
Nanisca.
Es una victoria.
Están aquí por ti.
No saben que un mal nos acecha.
Saben que los protegerás.
Deseo hablar con el rey.
Hoy solo visita a sus esposas.
Díselo. Esperaré.
Las agojies beben de las calaveras de los hombres que han matado.
No.
Les cortan la cabeza
y derriten su piel en calderos hirviendo.
¡Hermana!
- ¡Hermana! - Nawi.
Tenemos visita.
Es un hombre rico de Caná.
Ven.
¡Ven!
A lo mejor es guapo.
Poseo tres campos de palmeras.
Trabajarás.
¿No le hablas a tu marido?
En mi casa aprenderás a obedecer.
¡Nawi!
Disculpe a mi hija.
Los rumores eran ciertos.
Esta...
chica no sirve.
Maese Abade.
¡Vamos!
Deseo entregarle mi hija al rey.
Ningún marido se la quedará.
¡No me casaré con un viejo que me pega!
Entonces ve a la guerra.
Entenderás lo que es el dolor.
Pasa.
En el palacio no tienes que apartar la mirada.
Ven.
Cierra la boca.
Pareces un pez.
¿Qué hay ahí?
Pigmento índigo.
¿Qué creías que era?
Cabezas.
No.
Esas son las cabezas.
De algunos hombres que asaltaron nuestra aldea.
Los demás serán vendidos en Ouidah.
Solo los eunucos pueden entrar al palacio por la noche.
Detrás de este muro el palacio es de las mujeres.
Ven.
Id a bañaros.
¡Oyo! ¿Veis esto?
Vuestros camaradas han sido asesinados...
por unas mujeres.
Los dahomey son demasiado osados a las órdenes de su nuevo rey.
Amores.
Amores.
Mi amor.
Mi amor.
Nanisca, acompáñame.
¿Por qué siempre la favorece?
Llega aquí mugrienta, no muestra respeto.
Luchó por él durante el golpe.
Lo puso en el trono.
¿Qué hiciste tú?
Encerrarte en un armario.
Los oyo han entrado en nuestro territorio.
Han roto la paz.
Cuando vengan a cobrar el tributo,
no lo pagaremos.
Significaría la guerra.
Migan, llevamos sometidos a los oyo desde la época de mi padre.
¿No estáis cansados?
Todo porque tememos su poder.
Por miedo.
Mi rey, son una nación que nos dobla en tamaño,
tienen caballos y más mosquetes.
Necesitamos preparar a nuestros ejércitos.
Las agojies están listas.
¿Cuántas perdiste en la última batalla
contra los modestos mahi?
Mi rey,
dicen que tienen un nuevo general.
Este último ataque ha sido muy agresivo. Nada más.
Estoy de acuerdo.
Dahomey ha prosperado en tiempos de paz. Y los oyo también.
Hemos prosperado gracias al comercio de esclavos.
¿Pero a qué precio?
Es un veneno que nos mata lentamente. Y los europeos lo saben.
Llegan aquí a por su cargamento de humanos.
Vienen a comerciar. Les vendemos lo que quieren.
¿Y por qué vendemos a los prisioneros?
¿Por armas?
¿Para capturar más y venderlos por más armas?
Es un círculo oscuro sin fin.
Ese no es el camino.
Los espíritus han hablado. Ifá desea luz.
¿Y qué sugieres, Nanisca?
Podemos vender otras cosas.
Oro. Aceite de palma.
Dupliquemos la cosecha.
Quiere convertirnos en campesinos.
Quiero que Dahomey sobreviva.
Los dioses nos han traído un nuevo rey.
Un rey al que temer.
Nadie le teme a un agricultor.
Ya hemos empezado a reunir el tributo.
Quizá deberíamos pagar para ganar tiempo.
Prometo...
que será el último que paguemos.
Respecto al aceite de palma, Nanisca...
muéstramelo.
Muéstrame cuánto puedes producir y ya veremos.
Hablas en secreto con el rey.
Pretendes excluirme.
Si el rey me respeta es porque me lo he ganado.
Soy Amenza.
Estáis en el palacio de Ghezo,
el noveno monarca del pueblo Dahomey,
descendientes del leopardo Agasu,
adorado por los dioses gemelos Mawu y su hermano Leesa.
Estáis llamadas a uniros a la guardia del rey.
Luchamos o morimos.
Luchamos por Dahomey,
por nuestras hermanas,
por nuestro gran rey.
Seréis veneradas.
Se os pagará por vuestro trabajo.
Vuestras opiniones serán escuchadas.
Ninguna tribu ni reino en toda África comparte este privilegio.
Por este honor
vivimos dentro de los muros de este palacio.
No tomamos esposos.
No tendremos hijos.
Mujeres mahi,
no pagaréis por los pecados de vuestros hombres.
Os ofrezco tanto a vosotras como a nuestro pueblo una alternativa.
Cualquier mujer que no desee quedarse,
puede irse.
No toques el arma de otra guerrera.
Especialmente esa.
Está maldita.
Esi no pudo alcanzar a un elefante en una estampida.
Date la vuelta y comprobarás mi puntería.
¿Yo?
Dediqué mi tiempo libre a buscar por el río la piedra de afilar perfecta.
Moldeada por la cascada.
No comments yet. Be the first to leave one.