As primeiras 200 linhas.
ALGUACIL
ALMACÉN
TABERNA
¡Sí! Vamos, hombre.
Cerveza.
Y una botella.
No es muy buena.
Es todo lo que hay.
¿Quiere algo más?
Una hora tranquila para beberla.
Los vagos serranos pulgosos no suelen parar en Lago.
Aquí la vida es demasiado ajetreada para ellos.
Quizá te creas lo suficientemente rápido como para seguirnos el ritmo.
Mucho más rápido de lo que serás en tu vida.
BARBERO
¿Sí, señor?
¿Afeitada y baño caliente?
Son 90 centavos.
En efectivo.
Quiero decir que generalmente, primero vienen los 90 centavos.
Pero no importa.
Antes o después, ¿qué cambia?
Señor.
El agua de lila es solo 10 centavos más.
Agua de lila. A las mujeres les encanta.
¿Quedamos en un dólarjusto? No.
Sí.
Dios.
Adelante, caballeros.
Enseguida estoy con ustedes. Tomen asiento.
¿No te gusta nuestra compañía?
¿Qué te sucede?
Te hablo a ti, mierda de cerdo.
Debe tener mierda de cerdo en el oído.
No sé cuál huele peor, él o la mierda de la botella.
¿Cómo dijo que se llamaba?
No lo dije.
No. Creo que no, ¿verdad?
¿Por qué no mira por dónde va?
Mire esto. Se arruinó.
- No hace falta todo eso. - ¿Todo eso qué?
Si quiere que nos conozcamos, ¿por qué no lo dice?
¿Qué nos conozcamos?
Usted sería gracioso si no fuera tan patético.
Un momento. No terminé con usted.
De lejos, parece casi un hombre.
Pero de cerca es una decepción, ¿no?
Por sus pies, señora. Son casi tan grandes como su boca.
¿Sabe qué es usted?
Una basura.
Whisky para hacerse coraje y los modales de una cabra.
COMPAÑÍA MINERA LAGO
Usted debería aprender buenos modales.
No de usted, aliento a whisky.
¡Suélteme!
¡Suelte!
¡Suélteme!
¡Suélteme! ¡Bájeme!
¡Socorro!
¿Qué hace?
¿Qué hace? ¿Qué hace?
Mi caballo.
Un cuarto.
¿Quiere registrarse, señor, por favor?
Ayúdenme, por favor.
Váyanse todos al infierno.
- Buenos días. ¿Durmió bien? - Sí.
Dígame, ¿piensa quedarse, quiere reservar el cuarto por otra noche?
- Le avisaré. - De acuerdo, como diga.
Buenos días.
Me debe un baño.
Un buen baño caliente, enseguida. Sí, señor.
Mordecai, pon más agua caliente en la bañera.
El caballero quiere bañarse.
Puede colgar su ropa allí.
La Srta. Peekins hace un buen... Lo siento.
Por aquí, capitán.
Salvo que quiera que Mordecai la lleve
a lavar mientras usted se baña.
La Srta. Peekins hace un buen lavado con agua hervida.
Usa cloro para las ladillas. No pica, no se rasca.
Pon el agua, Mordecai, antes de que se enfríe.
El caballero tiene que estar cómodo.
Bien, quería hablar con usted.
Puedo poner este taburete al lado, ¿verdad?
Si no le importa.
Se trata de Billy Borders.
No lo conozco.
Se perdió la oportunidad, porque usted lo mató ayer.
A él, a lke Sharp y a Fred Morris.
Esos son sus nombres, por si le interesa.
No me interesa, alguacil.
No lo culpo.
Billy no era un hombre muy querido.
Y no tenía mucha personalidad.
Lo que tenía era todo malo.
Lo que está tratando de decir es que no hay ningún cargo, ¿correcto?
Bueno, perdón y olvido.
Es nuestro lema.
¡Sucio bastardo!
¡Te mataré!
¡Maldición, Callie!
Callie, ¡maldición!
¡Suéltame, gordo idiota!
Basta...
Dígale que le agradecería
que no dejara el pueblo hasta que hablemos.
- ¡Maldición! - ¡Te mataré!
Me pregunto por qué tardó tanto en enojarse.
Quizá porque usted no volvió por más.
Creo que no tenemos opción.
Dado que no tenemos tiempo para pedir ayuda,
y como además nuestro alguacil es tan útil como los pechos en una cerda.
Lamento llegar tarde. ¿Sucedió algo?
No, Su Señoría tiene la palabra.
Por si no se enteró, Stacey Bridges y los hermanos Carlin
deben salir de la cárcel hoy.
¿Vendrán aquí?
Ese es su plan, según todos los informes.
No hay razón para creer que lo cambiaron.
Quizá se arrepintieron de sus costumbres.
Pastor, incendiarán este pueblo, y usted lo sabe.
Ahora estamos hablando de la manera de detenerlos.
Debemos encontrar esa manera ahora, y rápido.
No obstante, mi conciencia no me permitirá participar
en la contratación de un pistolero profesional.
Quizá le gustaría ir a enfrentarlos usted mismo, pastor.
Soy un simple siervo de Dios.
Es hora de que deje de ser simple, reverendo.
Borders, Morris y Short eran pistoleros profesionales
de la Compañía Minera Lago
para proteger los intereses nuestros y de este pueblo,
que son los mismos.
Estuvieron bebiendo cerveza y haciéndose los duros todo un año.
Y un día antes de que los necesitáramos,
se dejaron matar.
Así que si tiene alguna sugerencia, nos encantaría escucharla.
Si no, llévese su conciencia a otra parte mientras pensamos en cómo salvarlo.
Santo cielo. Cómo pasa el tiempo.
El hijo mayor de la Srta. Peekins se siente mal. Prometí que...
Disculpen, caballeros.
Estábamos hablando de contratar a un pistolero.
Sí, no sabemos nada de ese tipo.
Nos dejó sin lo mejor que teníamos, como Grant con Vicksburg.
Sí, con un arma oculta en la falda.
Tres balas para tres. A uno entre los ojos.
Los mejores disparos que conocí en mi vida.
Sigo pensando que nos buscamos problemas.
¿Qué sabemos de ese tipo?
¿Quién es? ¿De dónde viene?
Tienes nuestro permiso para ir a preguntarle.
Aunque los últimos tres que lo intentaron no la pasaron muy bien.
¡Déjame salir!
¡Bájame, bastardo! ¡Suéltame, gordo idiota!
¡Suéltame!
¡Gordo cerdo!
Ven aquí. ¿Qué es esto?
Yo estaba abajo hablando con ese forastero,
y ella entró zumbando como un cheyenne.
Bueno, Sam. Bueno.
Piensas perdonarle esto, ¿no?
- Ten un poco de paciencia, ¿sí? - ¿Paciencia?
Si te topas con un hombre que hace siempre lo que quiere,
dejas que lo haga hasta que llegue demasiado lejos.
¿Qué consideras demasiado lejos?
¿Una violación a plena luz del día no es una falta en este pueblo?
Hay demasiado en juego para andar con histerias.
¿Histerias?
Recuerdo la histeria de una noche de no hace tanto.
Callie, ¡cállate la boca!
Morgan, sácala de aquí.
- Nos vemos. - Sí.
¡No mientras siga respirando ese bizco hijo de puta!
¡Me pregunto si queda algún hombre en este pueblo!
¡Un hombre honesto, con los testículos bien puestos!
Bien...
¿Por qué no?
Porque no soy pistolero.
No confunda hechos con estupideces.
Además, no tengo nada contra estos hombres.
¿Quién dijo que son ellos?
Stacey Bridges y sus primos, los Carlin,
trabajaban para la compañía.
Lo que se llama «solucionadores de problemas».
Como los tres que mató usted ayer,
salvo que cuando ellos estaban aquí, había muchos problemas.
Y se ocupaban de eso.
Pero se creyeron muy importantes.
Empezaron a maltratar a la gente, a controlar el pueblo, y tuvimos que...
¿Tuvieron que qué?
Bueno, tuvimos que arrestarlos.
Sí. Yo mismo les puse las esposas.
No quiere ese pedazo de pastel, ¿no?
¿Sabe qué sucedió, amigo?
Robaron un lingote de oro de la oficina de la minera
y lo ocultaron debajo del suelo de la choza donde vivían.
Qué descuidados, ¿no?
¿Una compañía minera deja lingotes de oro así al alcance?
Bueno, parece medio raro.
De hecho, Stacey estuvo repitiendo eso en el juicio,
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