As primeiras 200 linhas.
AUTOSTOP AL INFIERNO
BANCO DE SAN DIEGO
DEPÓSITOS NOCTURNOS
Muy bien, deme eso. No se gire.
-¿Qué? -He dicho que me lo dé. Ahora.
Pero no es mío. Perderé mi trabajo.
¡Socorro!
¿Va hacia el Norte?
-Espero que no le importe. -Para nada.
Me alegro de tener compañía. No me gusta viajar solo.
-¿Hasta dónde va? -Hasta los Ángeles.
Hogar, dulce hogar.
A los brazos de la chica más dulce del mundo.
-¡Ah!, recién casado, ¿eh? -Se equivoca.
Quizá tenga razón.
Hace ya dos años y sigue pareciendo la luna de miel.
¿Qué va a decir su mujer cuando llegue medio borracho?
Nada. Sabe que mis amigos de San Diego me habían preparado una fiesta.
Además, ahora estoy sobrio. Aparte del hipo.
Ya.
-¿Qué es esto? -Es un regalo de broma.
Es que mañana... Supongo que ya es hoy,
tengo una celebración doble, cumpleaños y aniversario de bodas.
Me lo han regalado mis amigos.
Por cierto, me llamo Ferguson, Jimmy Ferguson.
Un placer, Fergie. Yo me llamo Steve Morgan.
Menudo coche tienes.
-¿Funciona el indicador de gasolina? -Supongo que sí.
Pues más vale que lo llenes, pone "vacío".
Menos mal que lo has visto. De todas maneras tengo que llamar.
-Comprueba la bombilla. -Está bien, como quieras.
-Un momento, un policía. -¿Y qué? Yo voy bien.
Sí, pero con el olor a alcohol y el hipo,
si se acerca a curiosear...
Será mejor que yo me ponga al volante.
No hay necesidad de buscarnos problemas.
Quizá tengas razón.
Toma.
Muy bien.
-Muchas gracias, Jack. -Buenas noches.
-Sí, señor. -Quiero hacer una llamada.
-¿Me da cambio? -Claro.
Los Ángeles, por favor. Gladstone, 6392.
Desde Bayview, 4368.
-Qué niña más guapa. ¿Es tuya? -Sí.
-¿Cuántos años tiene? -Dos.
Ahora está en esa edad en la que se mete en todo.
Con esas orejas, aprenderá a volar antes que a caminar.
Dame una cerilla, chico.
No le hagas caso. Te envidio, amigo.
Yo llevo dos años casado pero... Aún estamos esperando.
Hola, Diane.
Introduzca 40 centavos para hablar tres minutos, por favor.
Vamos, chico, llena el depósito.
Cariño. He intentado llamarte cuatro veces pero la Línea estaba ocupada.
Lo sé, mamá estaba usando el teléfono.
-¿Tiene algún problema? -Feliz cumpleaños, mi amor.
¿Dónde estás? Llevamos horas esperándote.
Estoy repostando a las afueras de San Diego.
¿Qué hace mamá en la ciudad? Pásamela.
Hola, mamá. Perdón por el retraso.
Pues estaba en una fiesta con un par de modelos.
Sus maridos estaban de viaje y se sentían solas.
¡Modelos, maridos, solas!
Tú también eres un marido. Tú lugar está aquí con tu mujer.
Mamá, Jimmy te está tomando el pelo.
Qué pesado eres. Te voy a dar.
Trato hecho. Estaré allí dentro de...
Tres horas, 26 minutos y 42 segundos.
Sincronicemos nuestros relojes.
Jimmy, dime la verdad, ¿has bebido mucho para conducir?
Claro que no. Ni una copa desde antes de cenar.
Cariño, ten cuidado, por favor.
Para en algún lugar, tómate un café y come algo.
Claro, cariño. Hasta luego.
-Fergie, estás fatal. -Querrás decir genial.
Es una entre un millón.
Grasa.
Comisaría A llamando a coche 62.
Coche 62, responda a comisaría A.
Coche 62 llamado a comisaría A.
Comisaría, coche 62, diríjase al Café Beach.
Un hombre y una mujer, están peleándose.
-¿Este coche es de por aquí, amigo? -No creo, nunca lo había visto.
-¿Crees que nos podrían llevar? -No veo por qué no.
-Van dos tipos solos. -¿Dónde están?
¿Vais hacia San Pedro?
-Sí, ¿por qué? -¿Podrías llevarnos?
¿Cómo es que vais a pie?
El chófer tenía la noche libre y le hemos dejado el coche.
Qué graciosa.
-Mira... -No lo ha dicho con mala intención.
Es que estamos muy cansadas.
Está bien, chicas, subid.
Tú, delante.
¿Todo listo?
Fergie, estas chicas van a San Pedro, ¿te importa que las llevemos?
Bueno, supongo que no pasa nada.
Bien.
19 galones justos. He mirado el aceite.
-Serán 3,80. -Aquí tienes.
Quédate con el cambio, Jack. Cómprale algo a tu hija.
-¡Gracias! -Sí, un paracaídas.
Bromas aparte, ¿qué hacéis tú y tu madre solas a estas horas?
Bromas aparte, no soy su madre, soy su padre.
Entonces, ¿qué sois?, ¿hermanas, primas...?
Nada de eso.
Nos acabamos de conocer.
Estábamos esperando un autobús en Globe, Arizona,
y una pareja de ancianos se ofreció a llevarnos a Los Ángeles.
Pero el viejo se ha cansado y se han quedado en un hotel.
Si no nos llevarais vosotros, iríamos a esperar de nuevo al autobús.
-¿Cómo te llamas, preciosa? -Carol Deming.
Yo me llamo Steve Morgan, él es Jimmy Ferguson.
-Yo, Agnes Smith. -Un placer.
Hola.
Me sorprende que vayas a San Pedro, pensaba que irías a Hollywood.
¿Ah, sí? ¿Por qué?
Muy sencillo. Eres joven y despampanante.
Todos los días esos tipos del cine recorren el país
buscando a chicas guapas como tú.
Yo no soy guapa, Sr. Morgan. Me está tomando el pelo.
No me vengas con esas. ¿Te has visto en un espejo?
Ese pelo, sin tintes falsos. Esas curvas, suaves y vivas.
Esa piel, como de la que hablan en la radio.
Esos dientes tan blancos. Esa boca y sonrisa tan bonitas.
Y encima tienes esos ojos tecnicolor tan poco habituales.
-¿Tienes radio en este trasto? -Sí.
Gracias. Cualquier cosa con tal de no oír esas cosas.
Deja de quejarte, abuela, tú nunca lo vas a oír.
Comisaría A, a todas las unidades.
Esta es la descripción del autor de un robo en el banco de San Diego,
entre 25 y 30 años,
moreno, con un traje gris claro,
mediana estatura, complexión fuerte.
Unos 80 kg de peso.
Cuidado al acercarse, va armado.
Paren a todos los personajes sospechosos.
COMISARÍA DE POLICÍA DE SAN DIEGO
Un momento, alguien se ha echado atrás.
-Vamos, Owens, mójate. -Está bien, cariño.
¿Qué haces?
Tienes buena mano, ¿no?
-Abro. -Juego.
-Perdedor. -Subo.
Otra vez y otra vez.
Capitán Martin, un chico al teIéfono insiste en hablar con Ud.
-Estoy fuera de servicio. -Es lo que le he dicho.
Pero dice que es importante. Solo quiere hablar con Ud.
Está bien, dame el teléfono.
-Cartas. -Dos.
Jugaré con estas. Apuesta.
¿Acaso soy un niño?
Martin al habla.
-Voy. -Un mal día.
¿Quién es el perdedor ahora?
¿Por qué estás tan seguro?
Capitán, pregúntele a sus hombres.
El mes pasado reconocí dos coches robados
y tengo la sensación de que esta vez también tengo razón.
Jack Kenny. Gasolinera United.
Un chico tiene la corazonada de que ha visto al autor del asalto del banco.
Jack Kenny, de la gasoIinera United de las afueras.
¿El mismo que nos dio las pistas de los coches robados?
Sí.
¿Tienes coche, Kenny, o te mandamos uno?
Necesitamos que lo identifiques. Muy bien, pues ponte en marcha.
Ponme con la central de Oceanside.
-Vamos, reparte las cartas, reparte. -Vamos, apostad.
Yo juego.
Owen, hoy no vas a poder vengarte.
Ayer trabajé toda la noche.
-Envía a Baker. -Será un placer.
No, no, te necesitamos en el juego. Eres demasiado bueno.
Charlie, después de Oceanside, ponme con San Clemente.
Hola. ¿Oceanside?
ESTÁ ENTRANDO EN OCEANSIDE. BIENVENIDO.
-¿Tomamos algo? -No, gracias.
¿Tomar algo? ¿Quieres decir que hay bebida en el coche?
Claro, debes de estar encima de ella.
No me digas que venden estas cosas para niños.
Es un regalo, hoy es mi cumpleaños y aniversario de bodas.
-Es un regalo de broma. -Vamos, Carol, un traguito.
-No, gracias. -¿Por qué no? Te sentará bien.
Lo siento, no me gusta beber.
Gracias.
Bueno, felicidades, Fergie. ¡A tu salud!
No, no, no.
No.
No.
¡Es ese!
-¿Estás seguro? -Segurísimo.
Steve Morgan, alias Steve Michel, alias Stanley Michael.
Dos veces encarcelado. Una, por falsificación y otra, por varios asaltos.
Un atleta polifacético.
Y un pájaro alegre con una pistola, así que ten cuidado.
Ponte en marcha, Owens, solo nos lleva 40 minutos de ventaja.
Está bien, cariño.
Será mejor que cortes la carretera.
Por partida doble. Un control en el cruce de Capistrano...
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