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¿Estás segura?
¿Qué pasa? ¿Quieres un consentimiento firmado?
Es que no pensaba que querrías que subiera.
Yo tampoco.
Espera.
Me pica todo.
¿Qué pasa, te dan alergia las tías?
- ¿Dónde está el baño? - Oye, me estás asustando.
- ¿Dónde está el baño? - Está ahí.
Perdona.
Sí.
Ya estamos.
- Chao. - Pasa buen día.
¿Qué hacías con mi hija?
¿Qué hacía...?
La he traído al trabajo. ¿Por qué?
No me tomes por gilipollas.
Podría ser tu hija.
Por favor, Fanti.
Eres el menos indicado para decirme algo así.
Tú te acostabas con tu ayudante, por favor.
Mantente alejado de mi hija. ¿Queda claro?
Que sepas que tu hija sabe defenderse mucho mejor que tú, ¿eh?
Buenos días. Disculpad el retraso, pero...
pero he tenido un imprevisto de lo más agradable.
He querido reuniros para planificar juntos
el segundo test que le haremos al doctor Fanti.
No es la primera vez que formo parte de una comisión interna.
Creo que al igual que el doctor Valenti.
Exacto, así es.
Eso ya lo sé.
Pero el doctor Fanti ha cometido algunos errores
por razones emocionales.
Y quiero saber si, bajo presión,
podría perder el control.
Bueno, digamos que no será difícil sacarle de sus casillas,
si a eso se refiere.
Yo no creo que esta aproximación sea deontológica.
No, no, Valenti me ha malinterpretado.
Solo quiero saber si Fanti tiene pleno control sobre sus emociones.
Eso es todo.
¡No es solo eso!
La jefa de enfermeras me ha dicho que la mitad de la jornada
está en Cirugía.
Pero ¿no te das cuenta?
Está pensando en cambiar de departamento sin decirnos nada.
Quién sabe por qué...
¡Cómo es posible cambiar de Medicina Interna a Cirugía!
Quién sabe por qué no nos lo dice.
Vista tu reacción...
Perdona, pero ¿cómo voy a reaccionar?
Es nuestra hija.
Y ese cerdo se está aprovechando de ella.
Se está aprovechando de nuestra niña.
¡Manuel!
¡Manuel!
Tranquilo. Andrea ya se calma.
No tenía que haber dicho palabrotas, ¿verdad?
Sí, hola, Manuel.
Perdón, mamá tiene razón. Fallo mío, perdóname.
Agnese no es mi mamá.
Oye, ¿nos vamos?
¿Qué te parece si nos damos un abrazo antes de que te vayas al cole?
Venga, dáselo, campeón.
Lo dejamos para otro día, ¿vale?
- Luego nos vemos. - Sí. ¡Chao!
Davide.
Perdóname.
Te critico y luego no sé ni comunicarme con un niño de diez años.
Igual todavía le hace falta un poco de tiempo.
Lleva con nosotros más de un año.
Para él solo soy otra madre que lo ha abandonado.
Antonio, veinte años.
Rash cutáneo, cefalea, debilidad...
Ha venido a Urgencias por un picor muy intenso por todo el cuerpo.
Sí, ahora estoy mucho mejor y...
¿Os han avisado de que mi hijo tiene PKU?
Ah, PKU.
¿Qué quiere decir?
Fenilcetonuria.
Sí, es un trastorno hereditario,
seguramente diagnosticado al nacer,
ya que la prueba del talón es obligatoria.
Los enfermos de PKU no metabolizan la fenilalanina
y para evitar daños en el sistema nervioso
deben seguir una dieta muy estricta.
Nada de carne, pescado, huevos...
Sí, acabas antes diciendo que solo puedo tomar fruta, verdura
y unas bebidas asquerosas.
Eh... ¿cuándo te empezaron los picores?
Ayer por la noche. Estaba...
Anoche se fue de cena con unos amigos, a saber lo que hicieron.
Sí, menudos amigos. Me han quemado el coche.
Un vehículo de época restaurado con mis propias manos pieza a pieza.
- Ya te he dicho que fue un accidente. - Sí...
¡Se me cayó un cigarrillo en el asiento!
Y dale con los amigos... Ellos no tienen nada que ver.
¿Y qué te ha pasado en la mano?
No, eso fue un golpe.
Y en la cena con tus amigos...
igual te dieron ganas de saltarte la dieta, podría pasar...
No, sé lo que me juego.
Es mi vida, aunque sea una mierda.
En el registro de Urgencias se indica que te acompañaba una chica.
¿Cómo que una chica? Ya sabes que en tu estado debes tener mucho cuidado.
Señora, igual es mejor si dejamos a la doctora
que termine de reconocerlo.
- Sí. - Si son tan amables.
Gracias.
Oye, es normal, ¿eh? Se preocupan por ti.
Sí, pero si fuera por ellos tendría que vivir en una campana de cristal.
Queremos saber lo que te ha pasado. Así que cuéntanoslo todo.
Nada de mentiras.
Ha podido ser una reacción alérgica al gato
o algo que hubiera en la moqueta.
Explicaría el picor y el rash cutáneo,
que luego le provocaron dolor de cabeza y debilidad.
Pero en los análisis hay valores que no cuadran.
Fenilalanina, fenilpiruvato...
Yo creo que se saltó la dieta.
Ya te ha dicho que no.
Les ha ocultado a sus padres una relación.
- No me parece sincero. - Atengámonos a los hechos.
La hipótesis es reacción alérgica. Centrémonos en eso.
- ¿Le damos antistamínicos? - No, ya está remitiendo.
Yo quiero descubrir el origen de la alergia.
Pues individualicemos los posibles alérgenos y le hacemos un patch test.
¿Vamos?
Yo ya me inventaré algo para justificarle a Tedeschi
que lo tengamos aquí un día más.
Vale. Yo vuelvo a hablar con el chico.
¡No!
Tú ahora tienes el test y más te vale pasarlo,
si no Tedeschi seguirá siendo la jefa
y tú acabarás viendo obras con los jubilados.
- Gracias por los ánimos. - De nada.
¿Todo bien, Alba?
Perro azul para el test.
Entonces... ¿Riccardo te ha contado la historia?
Perro azul.
Doctora Tedeschi, buenos días.
Fanti, Giordano y los demás están muy unidos.
Pero ¿tú?
Desde hace un tiempo noto que no estás integrada en el grupo.
- En realidad, antes de la pandemia... - No tienes que justificarte.
Son dinámicas que conozco.
Al principio también me pasó.
Estando en solitario se crece más rápido.
Se es más libre.
A mí me hace falta una persona que esté liberada
de los esquemas de siempre para construir uno completamente nuevo.
- ¿De qué se trata? - Es una tarea especial.
Es el mapeo de todos los casos infecciosos
en el archivo del Policlínico.
Es un esquema que nos ayudará a prevenir errores en el futuro.
¿Y ha pensado en mí solo porque no formo parte del grupo de Fanti?
No, Alba. He pensado en ti porque eres buena.
Piénsatelo, pero no tardes mucho.
- ¿Puedo molestarte? - Solo si es por un paciente.
En realidad, sí. El paciente soy yo.
Hace unas semanas empecé a sufrir ataques de pánico.
- ¿Has pedido ayuda al menos? - Por eso estoy aquí.
Ferrari dice que me dan ataques
porque tomé la decisión de irme, pero...
no consigo separarme de ti.
Mira, yo tenía la solución, Gabriel. Marcharnos juntos.
Y luego, ¿qué pasó? ¡Ya! Tú no quisiste.
Ferrari piensa que, si fuéramos juntos a la terapia,
eso igual podría ayudarme a superar nuestra ruptura.
O sea, que tengo que ir para que me dejes otra vez.
A ti también podría serte útil.
Gabriel, yo no tengo que superar nada.
Y creo que la terapia conmigo no te haría ningún bien.
Te haría recordar todo lo que tiraste por la borda.
¿Podéis venir? Hace falta ayuda.
No, creo que no nos hemos entendido. ¡Yo no quiero que me ingresen!
Mi restaurante tiene tres estrellas Michelín y tengo que trabajar.
Chef, por favor, tranquilícese.
Tú cállate, porque si estoy aquí y me quieren secuestrar es por tu culpa.
Estoy seguro de que su compañero solo se preocupa por usted.
Cracco y Ducas son compañeros míos.
Maurizio solo es mi sub-chef, hasta el día que le despida.
Igual es él el que se marcha.
El señor Gualtieri ha referido una indisposición en Urgencias
y allí han verificado taquicardias y disnea.
Para alguien que sirve sesenta cubiertos,
comida y cena, todos los días, es el mínimo.
En los análisis de sangre se detecta la presencia de anticuerpos IgG.
¿Cuándo pasó el Covid?
En la última ola,
pero ni me enteré porque estaba totalmente centrado en trabajar.
Asintomático.
Pues qué suerte.
No, señorita. No se consiguen tres estrellas con la suerte.
Ni tampoco quedándome en la cama por un mareo de nada.
Conque gracias, pero si me disculpan, yo me tengo que ir.
Señor Gualtieri... ¡no, no, no!
Ahora se va a tumbar, nosotros le haremos unas pruebas
y así podrá volver a liderar su brigada de cocina.
¿De acuerdo? Venga, venga conmigo.
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