Pierwsze 200 wierszy.
Ya llegó.
Bienvenida, doctora.
¿Por qué agarraste mi...?
¡Te dije que no agarres mi libreto, papá!
¿No pueden poner el seguro?
¿No puedes tocar?
Es la tercera vez esta semana.
La quinta.
¡Mamá!
Ana...
¿Qué, Matilde? Tú fuiste la que entraste.
Pues sí, pero...
¿por qué agarras mis cosas?
Era para ver tu obra y apoyarte.
Está pésimamente escrita.
Te dije que no necesito tu ayuda ni tus comentarios.
Aprendan a cerrar la puerta.
Aprende a tocar.
Hola.
Hola.
Busco a Ana.
Yo soy Ana.
Yo soy Mateo. Soy hijo de Tomás.
- ¿Londres? - Sí.
- ¿Cuántos años tienes? - 27.
No. No, puede ser, no. No coinciden las fechas.
Tomás ya no estaba ahí. No...
A mí tampoco, pero mira esa cara.
Parece que Tomás volvió a entrar 20 años después.
Lo que resulta extraño es que Tomás no nos haya hablado
de su "hijo" de siete años.
Mi papá no sabía.
¿Eso es lo que crees? Me sé ese cuento.
Mi mamá nunca le dijo.
¿Quién es tu mamá?
¿Mi mamá?
Sí, ¿dónde está?
Muerta.
Perdón.
¿Por eso estás aquí?
- ¿Vienes a buscar a Tomás? - No.
Porque si vienes a buscar a Tomás, hay un inconveniente.
No. No vine a buscar a mi papá.
¿Entonces?
Tengo una exposición a finales de la próxima semana.
¿Y?
¿Eres fotógrafo?
Artista visual.
¿Mateo qué?
Nava.
- ¿Es una broma? - ¿Qué?
Te seguía. ¡No puede ser!
- ¿Tú hiciste esto? - ¿Qué cosa?
Tiene como cinco millones de seguidores.
¿Ana, tú lo conoces?
¿Eres hijo de Tomás?
Sí. Mi papá era amigo de tus papás.
Pero, luego, mi papá se mató.
- ¿Qué? - Sí.
En el elevador de este mismo edificio,
¿no?
Por eso no usas el elevador.
¿Quién te dio esta información? ¿Cómo lo sabes?
Me lo dijo mi tío.
Nunca me dijeron que Tomás se mató aquí.
Tal vez lo que te informó tu tío no es exactamente... es decir...
¿Vienes a quedarte aquí?
Digo, porque si vienes a quedarte aquí, está bien.
Quédate el tiempo que quieras, mientras resuelves...
¡Ana! Por favor.
Mati, llévalo al cuarto de visitas.
- Gracias. - Bienvenido.
¿Estás loca o qué te pasa? ¿Dos semanas?
Carlos...
¿Qué tal es Ram Dass Sangh en persona?
Ram Dass Singh.
Ram Dass Singh.
- Buena persona. - ¿Sí?
Le gusta mi música.
El me dijo que estudió en la India.
Pero ¿es mexicano?
Sí, pero se iluminó.
¿En la India?
Sí, eso dijo.
Oye, ¿y qué harás hoy?
Tengo que ir al doctor.
Pero ¿te acuerdas que le íbamos a pedir el dinero prestado a tu mamá?
Sí, ya dijo que sí.
Súper.
Cuando acabe el retiro, yo se lo pago
Más te vale.
Te amo.
Cállate.
¡Mamá!
¡Pasa!
¿En la cama?
¿A estas horas? ¿No vas a llegar tarde?
- No, llego rápido. - ¿No?
Buenos días.
Muñequita mía.
Necesito que me prestes el dinero que te pedí.
- ¡Qué niña! - ¡Vamos!
- A ver, pásame la bolsa. - Bueno.
- ¡Hola, Beny! - Te lo voy a regresar.
Te lo voy a regresar.
- Obvio me lo vas a regresar. - Sí, obvio.
¿Cuándo?
No es que me lo vas a regresar, es cuándo me lo vas a regresar.
En un mes. ¿Me das un mes? Quedamos en que me ibas a dar un mes.
No creas que la vida es así.
Nadie te va a prestar dinero y te va a decir:
"sí, págamelo en un mes."
- Nada más para que lo tengas claro. - Pero tú sí porque eres mi mamá.
- Desgraciada. Niña. - Bueno.
Te dejo. Nos vemos más tarde.
Bye.
¿Sí?
Dios Santo con esto.
¿No se dio cuenta?
- Me pongo muy nerviosa. - ¿Por qué?
¿Cómo por qué?
No me gusta estar así, escondiéndome. ¡Qué horror!
- ¿A dónde vas? - A bañarme. Vístete.
Te acompaño.
Mira esto.
Es Tomás.
¿Es Tomás? Son idénticos.
Oye...
- Entonces, ¿Tomás se mató aquí? - No...
Sí.
¿Y a qué habrá venido?
Lo único es que, cuando le veo la cara, me...
Pensé que todo lo de Tomás lo tenía más acomodado, ¿sabes?
¿Y mamá por qué se puso así?
Fueron tiempos complicados.
Tomás y ella eran muy cercanos.
¿Por eso tiene ese carácter?
No. Ese ya lo tenía desde antes.
Oye, ve a platicar con él.
Sí, para que investigues a qué vino.
Ve.
Beny...
Tus dos recetas.
¿Dos recetas?
Sí. Una para ti y una para tu novia.
No, ni en sueños. ¿Cómo dos recetas?
No necesito dos recetas.
¿Y ahora qué le voy a decir?
¿Vas?
Entonces, si pongo más tomillo, ¿eso mejora el sabor?
- Yo creo que a eso no le debes poner. - Está bien.
Rigo, necesito más huevos.
¿Más huevos?
Sí, por favor.
Sí, está bien.
Este anda un poco quejumbroso, ¿no?
- ¿Un poco? - Yo creo que lo dejó el novio.
Sí, de verdad.
No, aquí no.
- Aquí no. - ¿Por qué no?
Porque no es el lugar. Nos va a ver alguien.
Bueno, Andrea, ¿y dónde es el lugar, entonces?
Porque yo ya me cansé de esconderme.
¿Sí? ¿Qué tiene que sepan que nos queremos?
No sé qué decirte
y menos aquí. O sea, que me lo digas aquí.
No sé quién es.
Bueno, entonces, ¿qué piensas?
No lo sé.
Apártate, por favor. No es correcto.
No lo sé.
No es el lugar. ¿Quién llama?
¿Hola?
Sí, buenas tardes. Sí, soy yo.
¿Cómo?
Pero... ¿María qué?
Es casi un milagro.
Tiene golpes por todo el cuerpo, pero...
un esguince en la rodilla izquierda, una rasgadura en el hombro derecho.
Y nada más.
¿De un cuarto piso?
Es lo que dicen los reportes.
Pero, ¿qué diablos estaba pensando?
No estaba pensando.
Necesito tenerla en observación unos días,
aparte de la evaluación del psiquiátrico.
- No la vayan a dejar sola. - No. No se preocupe por eso.
Muchas gracias, doctora.
Con permiso.
Te apareces así, sin avisar.
Digo, hubieras hecho una llamada, ¿no? Como la gente normal.
Y no hacer esta entradita tonta.
¿Qué demonios está pasando?
María.
¿Qué haces?
¿Por qué no tienes acento?
Porque mi mamá era mexicana.
¿Es broma?
No.
¿Tomás viajó 8923 kilómetros para acostarse con una mexicana?
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