Pierwsze 171 wierszy.
Se dice que hace mucho tiempo un monstruo vino aquí.
Un cola blanca.
Sarii.
LA PRESA
Recuerdo cuando mi padre dijo que estaba listo para la kühtaamia.
Mi gran cacería.
Eras pequeña. Así que mi madre te llevó a recoger medicina.
Pero mi padre y yo subimos a las colinas.
Llovió mucho. Todo estaba mojado.
Nos arrastramos por el lodo y la cuerda del arco...
se rompió y...
Te estabas durmiendo.
Estaba esperando a que regresara.
Ahora tendrás que cruzar el río.
Que no se te moje la cuerda.
Taabe,
esta mañana en el cielo vi una señal, al Ave del Trueno.
He estado practicando. Es hora. Estoy lista para mi kühtaamia.
¿De verdad crees que estás lista?
¿Quieres cazar algo que está cazándote?
Las Grandes Llanuras Septiembre de 1719
- Lo entrenaste bien. - Es fácil. Es inteligente.
No todos los inteligentes son fáciles de entrenar.
¿Para el Jefe de Guerra?
Está empeorando.
No le pusiste totsiyaa naranja.
¿Quién te dijo de la totsiyaa naranja?
Tú.
Tu padre te lo dejó para cortar nabo de la pradera.
Casi cazo un ciervo con él.
Sí, pero no podemos comer "casi".
Mi niña, eres buena en muchas otras cosas.
¿Por qué quieres cazar?
Porque ustedes creen que no puedo.
Con este viento trae a casa un cola roja.
Debiste escuchar mi historia.
No había tiempo para una siesta.
Ya tiene filo.
Ve por más totsiyaa naranja.
- ¿Hina? - Un león atacó a Puhi.
Debemos encontrarlo.
Te dispararán si te escondes así.
¿Quién se esconde?
¿Quién te invitó?
No necesitamos a una cocinera.
Debería quedarse. Sabe seguir huellas.
Y si hallamos vivo a Puhi, sabe medicina.
Debes encontrar al gato.
- Lo haré. - Lo sé.
Porque debes.
Bien, el perro encontró caca.
- No buscamos lobos. - No es de lobo.
¿Ves ese hueso triturado?
Es excremento de león.
Y el gato era grande.
Está respirando.
Tantos podrían matarlo.
No. Sólo le enfriarán la sangre.
Taabe quiere quedarse a cazar. Vámonos.
- Iré contigo. - Puedo con el león.
No sólo es por el león.
¿Por qué Puhi está vivo? Hay algo que alejó al gato de su territorio.
Yo me encargo.
Quédate con Puhi. Necesita de tu ayuda.
No debemos perder tiempo. Necesitamos llevarlo a casa.
El frío está bien.
El remedio ralentiza su sangre. Si se calienta, se desangra.
Oye.
¿Quieres que esté cómodo o vivo?
No tenemos tiempo para esperarte.
- Mira. - Podrían ser huellas de oso.
Quizá.
Pero es un oso grande.
¿Por qué estaba erguido? ¿Qué despelleja así una serpiente?
- Debemos seguir. - No.
Le diré a mi hermano.
Paaka, acompáñala.
Naru, no necesitamos las antorchas. Asustarán al gato.
Estamos en su territorio.
¿Por qué volviste?
Encontré huellas y eran enormes.
No me da miedo un oso.
No creo que fuera un oso.
No sé qué fue. Nunca había visto algo así.
Despellejó y destripó a una serpiente.
Lo que sea que fuera, estamos en el territorio del gato.
Hay que atraparlo primero.
Vamos.
El león no creerá que lo estamos cazando.
Creerá que nos está cazando.
Tomamos carnada, subimos y lo esperamos.
Un trampero no espera. Caza. Podríamos estar aquí toda la noche.
Podríamos acechar toda la noche y no hallar nada.
Si te da tanto miedo cazar, vuelve al campamento.
Lo haremos como dice Naru.
Le pondremos la carnada y guiaré al gato hacia ti.
Espera.
Es hora, Naru.
Es tu kühtaamia.
Cuando se acerque el león, le dices lo siguiente:
"Hasta aquí llegas. No más. Hasta aquí".
No importará lo afilado que esté, sí te da miedo usarlo.
¿Crees estar lista?
Nunca te has enfrentado a un león.
Su boca llena de dientes como flechas,
dispuesta a rasgar tu carne y triturar tus huesos.
Cuando tu hermano vuelva, él y yo encontraremos al león
y lo mataremos.
Tu hermano te trajo a casa.
¿Y el león?
- Taabe lo busca. - Bien.
Debo encontrarlo.
No, necesitas descansar.
Toma este té.
Puhi sobrevivió por tu medicina.
Hay otra cosa por ahí. Taabe necesita mi ayuda.
Si tu hermano te necesitara, no te habría traído.
Crees que la kühtaamia sirve para probar que puedes cazar,
pero sólo sirve para una cosa.
Para sobrevivir.
- Naru. - Jefe de Guerra.
Naru.
¿Adónde vas?
Lo hicimos.
No.
Nosotros no.
¿Qué dejó las huellas y despellejó a la serpiente?
- Y antes de caer, vi luz en los árboles. - Naru.
- Hay algo más por ahí. - Y si lo hay, lo cazaré.
Necesitamos regresar.
- Lejos, más allá de la colina. - No.
- Bueno, cazaré sola. - No puedes.
- ¿Necesito tu permiso, Jefe de Guerra? - No se trata del permiso.
No puedes.
Tuve que traerte cargando.
Puedo cazar.
Tienes razón.
Nosotros no lo hicimos.
Yo lo hice.
Lo intentaste, pero...
no lo mataste.
Si no lo ven, lo demostraré.
La próxima, cocinas tú.
Debemos hallar a lo que dejó las huellas.
¿Sarii?
Ahí estás.
- ¿Qué hacen aquí? - Te buscábamos.
Tu hermano nos envió por ti.
¿Dónde está?
Te busca del otro lado del paso.
¿Adónde vas?
- Lo vi. - ¿Qué?
Vi a lo que dejó las huellas.
- ¿Al oso? - Había un oso,
pero había otra cosa y era enorme.
Lo vi cuando se cubrió de sangre, pero parecía...
un Mupitsl.
¿Viste un monstruo de un cuento infantil?
Luchó y mató a un oso con sus manos, sin esfuerzo.
¿Por qué no te mató a ti?
¡Detente!
Irás a casa.
¡Para!
¿Quieres irte? Pues vete.
Iremos a casa.
Hay algo por ahí.
¡Basta!
Siéntate.
¿Necesitas una correa?
Tomen agua. Descansaremos un rato. Sin separarnos.
- ¿Y Taabe? - Nos alcanzará en el campamento.
No comments yet. Be the first to leave one.