200 baris pertama.
Me entregué a Dios y creo que tiene un lugar para mí.
En el cielo eterno,
entre mártires y puros siempre estaré.
Levanté mi corazón
con la luz de la fe.
Y mi paciencia, cuando estoy perdida, me guía
por el camino correcto.
¡Parad!
¡A vuestros puestos!
Intentémoslo otra vez.
¡Wadjda!
Acércate.
Repite los primeros dos versos.
¿No quieres que escuchemos tu voz? Fuera.
¡Fuera!
Otra vez.
LA BICICLETA VERDE WADJDA
No olvides las llaves y no cierres arriba.
Tu padre llegará tarde hoy. ¿De acuerdo?
Si Dios quiere.
Queda mucho camino. Siempre llega tarde.
Debo llevar a otras profesoras. La próxima vez no espero.
- Mi madre no ha llegado tarde. - ¡Ignórale!
No hablo contigo, niña.
Hablo con ella, siempre llega tarde.
Mira.
Pronto serás una profesional.
¿Dónde has estado toda la semana?
Tengo algo para ti.
Una piedra volcánica de Rub al-Jali.
Es magnética.
¡Papa!
Mamá lleva esperándote toda la semana.
El cerrojo de arriba está abierto.
¡Vaya! Podría ser un anuncio de cremas de afeitar.
Es único. Un halcón se podría posar en él.
¡Un avión más bien!
Gracias por el desayuno.
¡Recuperé mi bocadillo!
¿Crees que eres más rápido que yo?
Ya verás cuando tenga una bici.
Parad, chicas.
¿Por qué os reís tan alto?
¿Os olvidáis de que vuestras voces no pueden ser oídas por hombres?
¿Tengo que repetirlo? La voz de una mujer es su desnudez.
Lo sentimos, no volverá a ocurrir.
¡Wadja!
¿Dónde está tu velo?
¿Viniste con la cabeza descubierta?
Parad, chicas. No os riáis.
¡Oye!
Ven a jugar con nosotros. Déjame tocar esas peritas.
¡No me hables!
Espera.
Te he traído algo.
Aún no estamos empatados.
Cuando tenga mi bici y gane la carrera estaremos empatados.
Si vosotras no podéis montar en bici.
Perder contra una chica sería terrible.
Niño, ve a jugar a otro lado.
800 riyales.
Demasiado caro para ti.
Te voy a hacer la comida.
Estuvimos sin aire acondicionado durante tres horas.
Ese viaje al fin del mundo me está matando.
No me gusta esa cara. ¿Qué pasa?
Quiero una bici para montar con Abdullah.
¿Has visto a alguna niña montar en bici?
Preferiría vender fruta en el hospital a hacer ese trayecto.
Y llego y me dices que quieres una bici.
¿Dónde están las pulseras?
Solo hice diez y estoy molida.
Cada una cuesta dos riyales.
Te dije que me han costado mucho trabajo.
Aquí tienes.
Te toca.
Vámonos, los hombres nos pueden ver.
¿Qué? ¿Acaso son Superman?
Si tú los ves, ellos pueden verte.
Las chicas buenas van dentro.
Las demás se quedan donde las vean los hombres.
¿Qué haces aquí?
Ve a clase. ¿No ves que hay hombres allí arriba?
¿Os habéis enterado? Entraron a robar donde la Srta. Hussa.
Era su amante, no un ladrón.
Su padre vio a un ladrón y llamó a la policía.
Si dijo que fue un ladrón, lo era.
Sabía que ibas a decir eso, Salma.
El único hombre que hablaría contigo
sería un ladrón.
¿Puedes llevarle esto a mi hermano?
Es mi permiso para salir.
Te daré diez riyales.
Veinte.
Dios, cómo eres...
Está esperando detrás del colegio.
En una ranchera blanca.
Wadjda.
Mañana ven con la cabeza tapada
o te sentarás al sol.
Lo haré, si Dios quiere.
Cúbrete la cara.
- ¿Eres el hermano de Abeer? - Claro que soy su hermano.
¿Tienes el permiso?
Toma. Abeer me dijo que me darías 20 riyales.
- ¿Ah, sí? - Sí.
Vale, pues aquí tienes.
Hasta tu dinero huele a colonia.
¿Sabe que han inventado el radiocasete?
¿Vienes a comprar?
No lo sé. Primero tengo que mirar.
Allí detrás no hay cintas. Solo CDs.
Gracias. Hasta mañana.
¿Me crees o debo prometerlo?
No encuentro las palabras para describirte.
¿Me crees o debo prometerlo?
No encuentro las palabras para describirte.
El paraíso del amor
está dentro de ti.
¿No te gustaría ser cantante?
¿Yo? ¡Que Dios no lo permita!
Ya he ahorrado 87 riyales.
Solo necesito 713. ¿Me los podrías adelantar?
¿Ya estamos con lo de la bici?
¡Ya basta!
La Srta. Hussa dice que tengo que llevar la abaya al cole.
¡Qué bien!
La abaya entera. ¡Tal vez te podamos casar!
Muy gracioso.
Ven conmigo.
Pruébate esto.
Mamá, es demasiado largo.
Coge esto así.
¡Oh, no! ¡Un ladrón, un ladrón!
Un ladrón saltó la valla de la Srta. Hussa para verla.
No lo sabemos. Quizás fuera un ladrón.
Debería darte vergüenza.
Un ladrón.
¡Un ladrón! ¡Un ladrón!
Tengo que comprarme algo bonito para la boda de tu primo.
Así las demás se lo pensarán
antes de mirar a tu padre.
Lo siento, Leila. De verdad.
Nuestro conductor es tan grosero.
Hoy le gritó a la pobre Aiesha.
Me da tanta pena. Lloró durante las tres horas.
Abeer, ¿la hija de Mariam?
¿La pillaron con un hombre?
¿Sabes quién es?
Ah, ya sé quién.
Un mujeriego como su padre.
¿Es igual de guapo que el padre?
Tienes que admitir que es guapo.
¿La policía religiosa?
¡Mariam debe de estar destrozada!
Debieron casarla hace tiempo.
Ese tipo de chicas solo dan problemas.
Me tengo que ir. Mi marido acaba de llegar.
Mantenme informada del escándalo de Abeer.
Cuídate.
Adiós.
¿Qué pasa?
No te preocupes, te casaremos.
Ve a decirle hola a tu padre.
Estoy perdiendo.
Debería haber cogido al jugador de siempre.
¿Son tus notas o las has falseado?
Son de verdad. Soy buena en mates.
¿Te lo demuestro?
La tesis de Pitágoras es un milagro: el triángulo nunca cambia.
Parece que te lo sabes bien.
Estoy ahorrando para una bici.
Perdí.
¿Dónde está la comida?
¡Qué guapa!
¡Aquí llega la superstar!
Ya basta con lo de superstar.
Tu madre se pasa todo el día viendo qué mujer te consigue.
No creo que se pase todo el día.
¡Ven a jugar conmigo!
No sé jugar.
Déjame a mí.
Cintas con canciones de amor.
Pulseras para equipos de fútbol.
¿Organizas un club de fans o qué?
¿Acaso no sabes que todo esto está prohibido?
Abeer siempre fue una chica buena.
Nunca causó problemas.
¿Supiste que la pillaron
con un joven que no es familia?
¿Organizaste tú la cita de Abeer con ese hombre?
- No, yo no fui. - No mientas.
Seguro que tuviste algo que ver.
Pero aún no sé cómo.
¿Qué hacemos contigo? ¿Te expulsamos?
Espera un momento, por favor.
Aún no he acabado con ella.
Puedes volver a clase.
Hablaremos de esto más tarde.
Wadjda, deja de usar esas zapatillas rotas.
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