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Ésta es la frontera final de nuestro planeta,
un mundo interior al que sólo los más aventureros se atreven a ir.
Bajo nuestros pies
incontables millas de galerías y pasajes.
La Cueva de las Golondrinas, en México,
400 metros hacia abajo,
suficientemente profunda como para tragarse el Empire State Building.
El el más grande hueco en una cueva en el mundo.
De hecho éstas profundidades fueron exploradas por primera vez
sólo dos años antes de la llegada del hombre a la Luna.
Hoy las cuevas son los lugares menos explorados de la Tierra.
Sin embargo los seres humanos raras veces son los primeros
en alcanzar éstos negros y húmedos lugares.
Aquí viven algunos de los más extraños y menos conocidos animales del planeta.
Ésta galaxia de pequeñas luces es creada por miles de criaturas.
Cada animal que vive en una cueva debe arreglárselas en una completa oscuridad,
pero en Nueva Zelanda algunos han hecho de ésta oscuridad una ventaja.
Una hebra de silicona pende del techo,
junto a otros cientos.
Tan hermosos como son, éstos hilos
tienen un siniestro propósito.
Éste es un gusano luminoso de la cueva.
Para atrapar su presa elabora una línea de seda.
La seda procede de unas glándulas que el gusano tiene en la boca
y está cargada con gotitas de mucosidad.
Cada gusano produce docenas de éstos hilos.
Una vez que la línea está echada,
el gusano debe colgar de su hamaca mucosa
y esperar, como un paciente pescador.
Pero el gusano luminoso no deja todo al azar.
Ésta fantasmal luz azul es el resultado de una reacción química
que tiene lugar en una cápsula especial ubicada en su cola.
La luz literalmente brilla hacia fuera de su trasero.
Es un señuelo para atraer presas.
Los insectos son irresistiblemente conducidos hacia la fuente
y quedan atrapados por las líneas pegajosas.
Una vez adheridos,
no hay escapatoria.
Ahora sólo es cuestión de recoger la línea
y consumir lentamente a su captura... viva.
Para atrapar los insectos que anidan en la cueva,
éstos gusanos luminosos han resuelto el mayor desafío
que enfrentan los moradores permanentes de las cuevas:
encontrar una fuente regular y renovable de alimento.
Una clase de roca hace posible todo éste mundo subterráneo:
la piedra caliza.
La mayoría de las cuevas del mundo se encuentran dentro de ella
y cubren cerca del 10% de la superficie del planeta.
La caliza está compuesta por minerales derivados de las conchas marinas y los corales,
así, aunque éste escarpado roquedal en los Estados Unidos
está ahora a cientos de metros sobre el nivel del mar
se formó bajo el agua.
Las torres de caliza de la bahía vietnamita de Ha Long
son una reminiscencia de éste vínculo con el mar.
Originalmente, toda ésta área podría haber sido un bloque sólido de caliza,
la base de un arrecife de coral.
En Borneo, la lluvia ha esculpido la caliza en pináculos de bordes extremadamente afilados.
Pero el poder disolvente del agua de lluvia
tiene otros efectos mucho más dramáticos bajo tierra.
Los ríos que fluyen sobre la caliza, a veces parecen desaparecer por completo.
Cuando las aguas alcanzan un lecho más resistente de caliza
su curso se altera.
Una vez bajo tierra,
el agua adquiere un poder nuevo y más erosivo.
Durante su viaje desde la superficie
el agua absorbe dióxido de carbono del suelo
volviéndose ligeramente ácida.
Y tras millones de años, éste ácido se come la caliza
creando un laberinto de cavernas y pasadizos
que a veces se extienden varias millas.
Éste es el mayor pasaje de un río subterráneo del mundo,
tan enorme que un jumbo podría volar a través de él.
Es la Cueva del Ciervo, en Borneo.
El enorme tamaño de la Cueva del Ciervo
permite que algunos animales se reúnan aquí en grandes números.
En asombroso número de 3 millones, los murciélagos de labio arrugado (Tadarida plicata) viven aquí.
Los murciélagos cuelgan alto en las paredes y techos
donde están protegidos de los elementos exteriores
y a salvo de los predadores.
Y mientras están ahí arriba
los murciélagos producen algo muy importante.
Éste montón de cien metros de algo, está hecho por completo del excremento de los murciélagos:
guano.
Su superficie está cubierta de una gruesa alfombra de cucarachas,
cientos de miles de ellas.
Las cuevas son de los pocos hábitats del a Tierra que no están directamente expuestos a la luz del sol.
En ausencia de plantas, la cadena alimenticia se basa en el continuo suministro de excrementos de los murciélagos.
Las cucarachas se comen el guano
y todo lo que cae en él.
Los excrementos también sustentan otro tipo de cucarachas
que pasan parte del día descansando en las paredes de las cuevas.
Éstas a su vez se convierten en alimento para ciempiés gigantes de las cuevas,
algunos de más de 20 centímetros de largo.
Extrañamente también hay cangrejos aquí,
tamizando los excrementos en busca de nutrientes.
Todos éstos animales pasan su vida íntegra dentro de las cuevas.
Son totalmente dependientes de los restos digeridos de comida
que llega aquí desde fuera.
Cada tarde, en sólo dos horas
tres millones de murciélagos abandonan la seguridad de la cueva
para cazar insectos en los bosques de los alrededores.
Pero no todos regresan.
A medida que dejan la cueva
la corriente de los murciélagos forma un anillo en forma de rosca.
Los murciélagos girando parecen confundir al águila de vientre rojo,
pero aún deben sobrevivir a los ataques de otras aves de presa más especializadas.
Los halcones peregrinos y los halcones murciélagos son los cazadores jet del mundo aviar.
Una buena cacería debe finalizar antes de que la luz se atenúe
así que el halcón murciélago come rápidamente en vuelo
y retorna a por más.
Cualquier murciélago separado del grupo
se convierte en un objetivo claro y obvio, y se está buscando problemas.
Así, la avalancha de ataques nocturnos tiene un impacto pequeño en el número de murciélagos:
por la mañana una amplia mayoría retornarán a la seguridad de la cueva.
Los murciélagos no son los únicos jornaleros en éstas cuevas de Borneo.
También hay un turno diurno.
Regresando de su cacería a la luz del sol
éstos jornaleros cuentan con sus fuertes "clicks"
para encontrar su camino a través de la cueva en absoluta oscuridad.
Son vencejos de las cuevas.
Como los murciélagos, usan la ecolocalización para navegar.
Nosotros necesitamos de la luz para ver lo que hay,
pero en la oscuridad total, los vencejos se manejan infaliblemente para localizar sus nidos,
los cuales se encuentran a pocos centímetros unos de otros.
Es una habilidad singular que aún no ha sido del todo comprendida.
Éstas aves son singulares también por otra razón.
Sus pequeños nidos en forma de copa, están hechos enteramente de hebras de saliva.
Les lleva más de 30 días hacer uno.
Los nidos son objetos muy preciados,
y no sólo por las aves.
Durante 500 años la gente ha cosechado los nidos de los vencejos de las cuevas.
Es un asunto muy arriesgado
virtualmente sin ningún elemento de seguridad
y utilizando escalas hechas con parras del bosque
escalan hasta las mayores alturas de la cueva
a veces a más de 60 metros del suelo.
El trabajo puede ser extremadamente peligroso...
pero la recompensa es grande.
Los nidos de un blanco puro de los vencejos
son el principal ingrediente de la "sopa de nidos de golondrina"
y gramo a gramo, son más valiosos que la plata.
Tan pronto como el nido es arrancado, el ave comienza a construir otro inmediatamente.
Así, si éste cultivo se controla adecuadamente,
las colonias continuarán floreciendo.
Estas cuevas de Borneo están entre las mayores del mundo
y están creciendo aún más
ya que cada lluvia desgasta un poco más de piedra caliza.
Pero el agua en las cuevas no sólo erosiona.
También construye.
Ésta agua está cargada de caliza disuelta
y cuando encuentra el aire de la cueva
un poco de ésta caliza se deposita como mineral:
calcita.
Como durante una construcción,
la calcita forma un decorado que cuelga del techo:
estalactitas.
Cada gota deja sólo una minúscula cantidad de calcita,
pero a través del tiempo, el proceso puede producir resultados espectaculares.
Si el agua se filtra a través del techo rápidamente,
entonces la calcita se deposita en el suelo de la cueva
y crea estalagmitas.
Las variaciones en el flujo del agua y las corrientes de aire
produce una infinita variedad de formas, pero todas son creadas mediante el mismo procedimiento:
el lento depósito de caliza disuelta.
Y cuando una estalactita alcanza a una estalagmita
se forma una columna.
Estructuras como éstas, en la Cueva de Carlsbad en Norte América
pueden tomar varios miles de años en desarrollarse.
Pero a veces las formaciones en una cueva dejan de crecer a la vez.
Éstas cuevas inundadas en México han permanecido virtualmente incambiadas durante miles de años.
Desde la última glaciación, han permanecido aisladas del mundo exterior.
Pero su impacto en la vida de la superficie ha sido grande.
Hace 500 años sustentaban una de las mayores civilizaciones:
la Maya.
La Península de Yucatán, en México no tiene ríos, lagos ó torrentes
así que los Mayas dependían de los cenotes: las entradas inundadas de las cuevas llenas de agua.
Éstos pozos inundades son la única fuente de agua dulce al aire libre.
Los cenotes son, de hecho, gigantescos depósitos de agua dulce.
Lejos de los vivificantes rayos del sol
no cabría esperar que pudieran encontrarse plantas.
Pero en la oscuridad de los túneles de las cuevas
las raíces de los árboles tropicales gigantes han abierto su camino a través de las grietas en la caliza
para alcanzar las cuevas inundadas.
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