ആദ്യത്തെ 200 വരികൾ.
17 HORAS ANTES
Dale, dale, pégale, fuerte.
- Echa la cabeza. - Tírala.
Ey.
No, güey, tengo cheve.
Oye, güey, no tientes a mi primo con esta mierda.
¿Cómo lo voy a tentar si ni lo ha probado el vato?
No es lo mío y ya.
Gracias de todas maneras.
No, pues no me agradezcas.
Tranquilo, Néstor. Todos somos carnales aquí.
Yo nomás digo, hombre.
¿Y qué chingados dijiste, Néstor?
Nada. No hay pedo.
Así es. Mejor, chécate la pelea.
Ey, ¿dónde estoy?
¿Dónde estoy?
En el centro.
¿Inglés?
Sí, estamos en América.
América.
Estás en el centro de D. C.
¿La capital?
Sí. Sí, entendiste.
¡Carajo!
¿Dónde estoy?
Inglés.
Puta madre.
¿Yo, dónde?
Baltimore.
¿Baltimore?
Sí, Maryland.
¿Wire Baltimore?
Sí, como en The Wire.
Sí. No.
¿Dónde estoy?
Espera. ¿Qué?
¿Estoy dónde?
Estás en Philly.
¿Philly? En los United?
¿Como ¡Adrián!"?
Sí.
No mames.
Es mi pie para irme. Este tipo está loco.
¡Oye!
¡Oye!
¡Despiértate!
¿Dónde están José y los demás?
¿Y dónde fregados están mis muebles?
¿De qué chingados estás hablando?
¿Cómo?
Perdone, señora. Guau.
Ah, cabrón.
Déjeme levantar a Armando, ¿sí?
¡Armando!
¡Armando, despiértate, puto!
¡No mames!
Cálmala, güey. Ahí está la mamá de José.
Los demás se pelaron, y dice que le faltan algunos muebles.
¿Qué hora son?
Ya son las 11:00.
¡Llevo más de dos horas tratando de levantarlos!
¡Ay, par de inútiles!
- ¿Jefe? - ¿Sí?
Tengo algo para mostrarle, jefe.
Mire esto.
¿Estoy viendo lo que creo que estoy viendo?
Revisaste los rostros con los registros, ¿no?
Sí, jefe. Estaba oscuro.
Pero hice coincidir al hombre con un rostro en el registro.
¿Qué? Dices que crees que puedes haberte equivocado?
Muéstrame ese registro.
Ah.
Bien. Ahora toma cada teléfono.
Revisemos las fotos, así coinciden con los rostros antes de continuar.
- Los teléfonos de los tipos. - Sí.
Muy bien.
Confirmo que tengo en la mano el teléfono de número uno.
Confirmamos lo mismo para el tres.
Muchas selfis confirman que tenemos al número tres.
También puedo confirmar que el número seis
es la persona que atrapamos.
Echa un vistazo. Me parece que la cagué.
¿Te parece?
Es un error enorme, Shawn. Dame el teléfono.
Tenemos que ocuparnos de esto ya. ¿Dónde carajos está?
Órale.
¿Qué...?
Según el GPS, está muy cerca de donde lo dejamos.
¿Dónde estoy?
En un callejón.
¿Dónde?
En el centro.
¿En el centro de dónde?
En el centro de D. C.
No lo puedo creer, Shawn.
Elimina a esa semilla ya.
- Considérelo hecho, señor. - No te quiero ni ver.
Sí, señor. Lo siento.
Sé que es difícil de creer, pero anoche estaba en casa en Matamoros, México
y ahora estoy aquí.
Y no tengo idea cómo llegué aquí.
Claro.
Bueno, yo tampoco.
¿Puedo preguntarte...?
¿Cómo te llamas?
¿...tu nombre?
Melina.
¿Por qué hablas tan bien inglés?
Fui a la escuela en Texas. Soy Diego.
Hola.
¿Te molesta si te hago más preguntas?
Si puedes caminar conmigo.
Pero si intentas algo,
te llenaré de gas pimienta.
Oye.
¿No sabes dónde estarán José y Diego?
No. Yo pensé que estaban contigo.
A lo mejor tenía clases Diego.
Es que... algo no me está gustando.
Me faltan muebles.
Y cuatro de los seis muchachos que se quedaron aquí anoche no están.
Y los otros dos se ven bien apendejados.
¿Debería de estar preocupada?
Esto ya es una locura,
pero se pone peor, porque desperté en un callejón
con nada más que mi licencia.
Y, por favor no te asustes, porque jamás usé una,
con un arma carga.
¿Un qué?
Un arma.
- ¿Dónde está? - En mis pantalones.
¿Me prestas tu celular para llamar a mi familia?
Prometo que te pagaré... en algún momento.
No acepto pesos.
Mi celular no sirve para llamadas internacionales. Lo siento.
No tienes por qué disculparte.
Mira, debo volver al trabajo, pero vuelve aquí a las 8:00.
Dame el arma.
¿Qué?
Dame el arma. Puedo guardarla en mi carrito.
Así no la llevas encima.
Si eres parte de esta locura, ¿podrías matarme ahora?
No es gracioso.
Debo volver al trabajo.
El arma.
Estaré aquí a las 8:00 a menos que me pase algo.
No digas eso.
Nos vemos más tarde.
¿Por qué haces esto por mí?
Porque me gustaría que alguien lo hiciera por mí.
- ¿Tiene sentido? - Sí.
Oye...
gracias.
¡Dinero! Ahora!
Oye, oye. Tranquilo, tranquilo.
¡No toques, maldito!
¡Está bien! ¡Voy a abrir la caja!
¡Te di, maldito!
No, no, no, no, no, no. Sr. Thomas. Sr. Thomas.
Sr. Thomas.
911. ¿Cuál es su emergencia?
Sí, estoy en Thomas y Forrest, la tienda en la 5 y Awe.
Le dispararon al dueño. Tienen que mandar a alguien ya.
La policía está en camino.
Dame 30.
Lo descubrí drogándose el otro día.
¿Viste a esa Joan que se fue?
Está loco. Busca un drogón.
¿Qué necesitas?
¿Qué necesitas?
¿Bolsillos o disparo?
Ah, mi amigo,
ni siquiera sabes a quién le estás robando.
No vas a terminar bien, amigo.
Cállate, cabrón.
Cinco...
cuatro...
Está bien, está bien. Tranquilo, Scarface.
Es tu funeral.
Ahora lárguense.
¡Lárguense, malditos!
Lo que digas, idiota.
Continuamos esta noticia en desarrollo de un inmigrante ilegal de México
que asesinó al dueño de una tienda en el centro de D. C.
y fue asesinado por un cajero de reflejos rápidos.
Vamos con Gabby Thompson, que está en la escena
con el cajero que mató a este ilegal.
Gracias, Stacy. Estoy con Brian Williams,
el cajero que enfrentó al delincuente.
Brian, ¿qué pasó aquí esta noche?
Trabajaba en la caja.
Entró este tipo con pinta de pandillero mexicano,
me apuntó con un arma y empezó a pedir dinero.
Hice sonar la alarma interna.
¿Y después qué pasó?
Sr. Thomas, el dueño de la tienda.
Vino de atrás con una escopeta, pero se congeló.
Y el mexicano le disparó como si nada.
Mi cerebro entró en piloto automático, así que le disparé.
No comments yet. Be the first to leave one.