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¿El hermano grande de Jaime? Jaime.
Jaime... Sí. Ese mismo.
La controlas.
No la controlo. Tiene que ser así.
Señores, perdón. Perdón, perdón, perdón.
¿Para eso fue que tú me invitaste?
Ya sacaron el vino caro por lo que veo. No te quejes.
Claro. No, de lo que te estás perdiendo.
¿De qué me perdí?
Que estoy hablando de sexo.
Ah, para variar.
Y rico que es.
Deborah.
¿Y es mentira?
Déjala.
No, mama, pero tú sabes qué... Está bien. Vamos a dejarlo ahí.
Ay mi madre...
Pero déjala que se exprese.
¿Y el amor?
Una ficción. Como el porno.
¿Como el porno?
Ven acá, pero por Dios. ¿Te vas a seguir sirviendo?
Y yo pensé que tú lo habías dejado, Santi.
Es difícil, señores. No es fácil dejarlo de un día para otro.
Ok. ¿A quién le gusta que le escupan y que le den por una hora?
¿Verdad, amiga?
No hay respuestas incorrectas.
¿Estás hablando en serio?
Mi amigo sería incapaz de escupir a su mujer en la boca.
Y menos darle por una hora. A Santi con cinco minutos hay que llamar al 911.
Cinco minutos es una vida. Cinco minutos es mucho.
Bueno, con cuatro tu lo haces...
Mi amor, si tú quieres que yo te escupa, yo te escupo.
Señores, estamos comiendo. Por Dios.
No, no, no. Discúlpeme, doctor.
Respetuosamente, si usted quiere yo también le escupo.
Eso es una cuestión... No, yo estoy dispuesto.
Yo quiero que sepa. O sea...
Yo sé que usted sería capaz.
Eso está buenísimo.
¿El qué?
Hay puertas que pueden ser liberadoras.
¿Cómo cuáles?
Como las de la relación.
Ay, eso está muy de moda ahora. Las relaciones abiertas.
¿Estás loca Amelia?
No, pero no lo digo yo, lo dice la ciencia.
Yo quiero saber dónde está el estudio que dice que uno tiene que escupirse. ¿Eh?
Ah, no, pero yo te lo busco ahora mismo.
Búscalo.
Señores, disculpen. Voy a hacer una llamadita. Sigan.
Es una recomendación que usted me está haciendo,
doctora, de que yo le escupa la boca y el culo
a mi mujer para tener una relación estable, ¿verdad?
Ay, pero, Martín.
Mi papá siempre decía que lo llevaba en la sangre.
¿El qué?
La infidelidad.
Y tú ¿la llevas también?
Usted lo que es un maldito fresco. Y tú estás bebiendo demasiado.
Mira, ni le respondas que la verdad duele.
Uy!
Oh, pero... ¿Y esto?
¿Ustedes no querían abrir? ¿Eh?
Por aquí es que se empieza.
Se desnudan toditos y se meten en la piscina.
Señores, permiso. Voy al baño.
Está bien.
Martin, pásame el celular tuyo para llamar al Colmado, por favor.
No, el teléfono está dando problemas. Tú lo tocas y él se apaga de una vez.
Igual que la mujer tuya. Tú la tocas y se apaga.
No, yo me tengo que ir a acostar. Vámonos. Vámonos.
No, mi amor, quédate ahí. Tú sabes cómo es él. Jodiéndote.
Eso son celos. Además, él te tiene envidia.
¿En serio? Viejo.
Me tiene harto este tipo.
Santi, prende el Jet. Vamos a buscar hielo. Ven.
Amor, no te vayas.
Se fue.
Pero yo sí. Yo sí quiero irme de viaje.
Vamos a Barcelona. Vamos a una isla paradisiaca.
¿Una playa nudista?
¿Qué playa nudista? El diablo, hermano. ¿Y esa puteria?
Estas mujeres son finas.
Vamos a llevarlas para Milán, señores.
¡Vámonos para Ibiza!
¡Ay!
Muchacha.
¡Dios mío!
Manhattan.
Ah, bueno.
Manhattan es un barrio, no una ciudad.
Deborah, vámonos.
Nueva York siempre va a ser una buena opción, Deborah. Yo me anoto.
¿Verdad que sí?
Señores, está decidido. El viernes nos vamos a Nueva York.
Okay.
Por favor. Por favor.
Wow. Wow.
Entonces...
¿Tú quieres abrir la relación?
Entonces... ¿tú quieres abrir la relación?
¿Tú quieres abrir la relación?
¡Martin, que sea la última vez que tú me tires algo! ¿Oíste?
Mi amor...
Tranquilízate. No te estreses. Te va a dar algo.
Además, no fui yo. Fue Amelia.
Pero yo te entiendo. Ellos son torpes.
Tú eres inteligente. Sofisticado.
¡Me tienen harto, coño! Esos hijos de la gran puta.
Restregándome, cono.
La vida entera que tienen más dinero que yo.
Gran mierda ¿Eh?
No te rías. No.
Y tú sigues dándonos terapia... Nos vamos a joder.
Amelia, ¿cómo se te ocurre decir algo así?
Van a pensar que estamos en una relación abierta.
¿Porque yo quisiera eso?
¿Tú?
Yo tengo todo lo que yo quiero aquí.
¡Gran mierda. Si lo heredaste, coño! Todo de papi.
Te dieron el avión, la constructora. El otro con el bufete de abogados.
Yo no. Yo no.
Yo por lo menos aporto a esta maldita sociedad.
Yo soy médico, no un chupa sangre, como ellos.
Tú tienes razón, mi amor.
Pero por qué mejor no te tranquilizas y me dices...
¿Cuándo me vas a llevar a Nueva York?
Deborah, estoy haciendo la maleta. Permiso. Permiso.
¿No ves que estoy ocupado?
¿Desde cuándo te importa lo que piensen los demás?
Claro que me importa. Si van a pensar que soy un cornudo.
Eso es lo que te quita el sueño a ti.
O sea, no es que te los peguen,
es que sepan que te los están pegando.
Siempre has tenido lo que has querido.
Y mírame aquí.
Es muy difícil.
Jodiendo con pacientes, con, con, con enfermeras.
Un sin número de gente que... La medicina que no aparece.
Que se me rompieron los lentes.
¿Tú sabes una cosa? Aquí nadie ve. Nadie.
Y todo esto es para que alguien pueda ver.
Deja de sembrar ideas.
Ahorita tú hablando de eso y Martín se va en una con Deborah
pensando que de verdad que le está montando los cuernos.
Bueno...
Si lo está pensando, probablemente lo está haciendo.
A mí nadie me ve. Nadie.
¿Hay algo que no me estás diciendo Amelia?
¿Hay algo que tú no me estás diciendo?
¡Abrázame coño!
Ahí está el dinero.
Hola, mi amor. ¿Cómo estás?
Hola, amor. Aquí, montándome en el avión.
Qué bien. ¿Y cómo te fue en ese retiro espiritual?
La verdad, me esperaba otra cosa.
Ese es el problema contigo.
Tú siempre tienes las expectativas demasiado altas.
Sí, lo sé. Por eso me casé contigo.
Está bien, mi amor. Que tengas buen viaje. Te amo.
Sí, yo igual. Nos vemos en casa. Ciao .
¡Uf! ¡Uf! ¡Uf!
¡Diablo! ¡Dios mío! ¡Esto sí se mueve coño! ¿¡Eh!?
No puedo ver para allá.
Dime la verdad.
¿Fue porque yo no compré en primera clase? ¿Eh?
¿Perdón?
Que si tú estás enfadada porque yo no compré los tickets en primera clase.
No, Martín, es súper divertido viajar en el gallinero.
Oh, wow.
Te ayuda a recordar cómo vive el resto del mundo.
Tú no eres fácil de complacer, Sofía.
Tú no eres fácil de complacer.
No necesito que me complazcas.
Ahora, sabiendo que iba a durar dos días encerrada en una habitación.
Me hubiese gustado elegir el hotel.
Pero tú sabías que yo venía a trabajar.
¿Y cómo tú pretendes que yo le diga a Deborah que voy de viaje?
¿Cómo? ¿Cómo le digo? ¿Eh?
Ese no es mi problema.
Y si nos agarran ¿no es tu problema? Si nos agarran, coño.
¡Ay, Dios mío! ¡Esta vaina va para abajo!
¡Ahhh! ¡Ahhh!
¡Ay, no!
Espérate, que voy a vomitar.
No, estoy bien. Estoy bien. No, yo estoy bien. Espérate.
Perdón.
¿¡Franco!?
¿Qué haces aquí? ¿Eh?
Hola, Martin. ¿Cómo estas?
¿Tú no tenías que estar sacando a alguien de la cárcel o algo?
¡Cancelaron el contrato, coño! Tuve que venir temprano.
Además... Salúdame a Sofía. La vi allá adelante, por cierto.
No es lo que tú piensas. No es lo que tú crees.
¿El qué?
¿Tú eres idiota? Animal. Coño.
No, para nada. Tranquilo. Cógelo suave, hermano.
Nos vemos en Santo Domingo ¿Ok? Cuidado contigo.
Con Dios delante.
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