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En el New York Herald del 26 de noviembre de 1911,
se informa de la ejecución de tres hombres.
Fueron condenados por asesinar a Sir Edmund Godfrey,
padre de familia, farmacéutico y residente en...
Greenberry Hill, Londres.
Lo asesinaron tres vagabundos, sólo para robarle.
Sus nombres eran:
Joseph Green,
Stanley Berry
y Daniel Hill.
Green, Berry, Hill.
Quisiera pensar que sólo fue una coincidencia.
En la Reno Gazette de junio de 1983
se habla de un incendio,
del agua con que se apagó
y de un buceador llamado Delmer Darion.
Trabajaba en el Casino Nugget
de Reno, en la mesa de blackjack.
Era muy apreciado y tenía fama de deportista.
Su pasión era bucear en el lago.
Según el informe del forense,
Delmer murió de un ataque al corazón.
Pero al día siguiente se suicidó Craig Hansen,
bombero voluntario,
padre de cuatro hijos y con tendencia a la bebida.
Hansen era el piloto del avión que sacó a Delmer del agua.
Además, el atormentado Hansen se había tropezado con Delmer
sólo dos noches antes.
Necesito un dos.
Sólo necesita un dos.
Eso es un ocho.
Atención. El momento de la verdad.
El peso de la culpa y la coincidencia eran tan grandes
que Craig Hansen se quitó la vida.
Y yo procuro pensar que todo fue sólo una casualidad.
En 1961, en una entrega de premios
de la Asociación de Ciencia Forense,
el presidente, John Harper, contó una historia
que comenzaba por un intento de suicidio.
El de Sydney Barringer, de 17 años,
en Los Angeles, el 23 de marzo de 1958.
Según el forense, el suicidio fallido
se convirtió en homicidio consumado.
Se lo explico:
Una carta en el bolsillo de Sydney confirmaba el suicidio.
Mientras Sydney estaba en la azotea de su casa,
había una pelea tres pisos más abajo.
Los vecinos ya estaban acostumbrados a oir estas peleas.
No era raro que se amenazaran con una escopeta,
o con otras armas que había en la casa.
La escopeta se disparó por accidente...
¡Gilipollas!
...justo cuando Sydney pasaba.
¿Qué?
¡Calla la puta boca!
Para colmo, estas dos personas resultaron ser
Fay y Arthur Barringer, la madre
y el padre de Sydney.
Cuando se les acusó,
después de las pesquisas de la policía,
Fay juró que no sabía que la escopeta estuviera cargada.
Siempre me amenaza con armas. Pero no las cargo.
¿No cargó la escopeta?
¿Por qué iba a cargarla?
Un chico, vecino de la casa,
y que a veces visitaba a Sydney,
dijo que le había visto cargar el arma seis días antes.
¡Ricky! ¡Ven aquí!
Parece que aquellas peleas
tan violentas eran demasiado para Sydney.
Sabiendo cómo eran las peleas de sus padres, decidió hacer algo.
Dijo que quería que se mataran.
Que ellos querían matarse uno a otro,
y que él les iba a ayudar a hacerlo.
Sydney salta desde el noveno piso.
Sus padres pelean tres pisos más abajo.
El disparo le da a Sydney en el estómago
cuando pasa ante la ventana del sexto piso.
Muere en el acto, pero sigue cayendo,
y cinco pisos más abajo,
cae en una red de seguridad para los limpiaventanas,
que le habría salvado la vida,
de no ser por el disparo.
Fay Barringer fue acusada de matar a su hijo,
y Sydney fue citado como cómplice de su propia muerte.
En mi humilde opinión,
éstas no son "cosas que pasan".
Esto no puede ser "una de esas cosas".
Por favor, eso no puede ser.
No sé si entienden lo que digo.
Esto no puede ser pura casualidad.
No.
Ocurren muchas cosas muy raras.
En este juego de la vida,
lo importante no es lo que esperes o merezcas, sino lo que coges.
Soy Frank T.J. Mackey,
doctor en chochos y autor de «Seducir y destruir»,
disponible en vídeo y casette.
«Seducir y destruir» te enseña las técnicas
para tener encoñada a cualquier rubia maciza.
¿El secreto? El lenguaje.
La llave mágica que abre la mente femenina,
y te da acceso a sus esperanzas, sus miedos,
sus deseos y sus lindas braguitas.
Aprende a convertir a esa "amiga" en tu esclava sexual.
«Seducir y destruir» la pondrá en un estado de trance
y podrás conseguir ese chochito húmedo
rápidamente.
¿Cuántas veces más quieres oír la famosa frase...
¿Y bien?
...«No siento eso por ti»?
Durante más de 30 años, América ha escuchado
las preguntas de Jimmy Gator.
Una leyenda de la televisión americana.
Jimmy celebra sus 12.000 horas de emisión.
¿Tanto tiempo? ¿De verdad?
Es un hombre casado desde hace 40 años,
con dos hijos y un pataleante nieto en camino.
Todos los días vemos la relación de Jimmy
con chicos muy especiales. Y esperamos
seguir viéndolo 30 años más.
Soy Jimmy Gator.
Donald Winnicot. 1911. Norteamérica. Sudamérica.
Dos. Veintidós. La gravedad.
«La vida de Johnson».
Vámonos. Tenías que tener eso ya hecho.
- Necesitamos comida de perro. - Al coche.
Tengo una prueba importante.
- ¿Ésa también? - Necesito ésta.
¿Para qué necesitas cuatro mochilas de libros?
No hace falta tanta mochila.
- Te recojo a las 2. - A la 1,30.
Te digo que tengo una prueba. A las 2.
Venga, que tengo que irme.
- Te quiero. - Y yo.
Donnie, ¿sabes la respuesta?
- Sí, Jimmy. Es Prometeo. - ¡Correcto!
¿Cómo te sientes?
EL CONCURSANTE DONNIE SMITH EN 1968
DONNIE SMITH EN LA ACTUALIDAD
No hay muchos de mi edad con corrector.
Qué guapo estaba en el concurso.
Ahora ya no puede responder.
- Todo está listo, Donnie. - Bien.
- Hasta mañana. - Vale.
- Tiene mucha prisa, ¿eh? - Llego tarde al trabajo.
¡El chico del concurso!
¿Qué tal hoy?
Esto es una gilipollez.
Tengo muchas quejas.
Hacemos cada cosa... Pasamos por la vida.
Necesito tu ayuda, Phil.
- Tienes que ayudarme en una cosa. - Lo que quiera.
Es usted su médico. Por eso.
Dígame algo.
Necesita más pastillas, joder.
Él necesita pastillas y yo respuestas. Voy para allá.
Buenos días, Linda.
Te quiero, amor mío.
Vuelvo enseguida. Tengo cosas que hacer.
Voy a ver a alguien y vuelvo.
¡Mierda!
¡Mierda, mierda, mierda!
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Hola, soy Jim. Soy agente de policía.
Soy policía en Los Angeles, distrito de Hollywood.
Me gusta mi trabajo, y el cine.
Procuro mantenerme en forma. Mi trabajo lo exige.
Me hago mayor. Tengo 32 años, mido 1,85 y peso 80 kilos,
si es que eso te importa.
Quiero conocer a alguien amante de la tranquilidad.
Mi vida es muy tensa y quiero una relación tranquila,
cariñosa y sin exigencias.
Si eres así,
déjame un mensaje en el apartado 8-2. Gracias.
Hay mucha violencia, pero así es el mundo.
Buena suerte, como siempre.
«Servir y proteger» y todo eso que pone en el coche.
Les diré una cosa.
Este trabajo no es fácil.
Siempre que recibo una llamada por la radio
son malas noticias.
Es un asco.
Pero es mi trabajo,
y me gusta.
Quiero hacer el bien. En esta vida
y en el mundo. Hacer el bien.
Quiero ayudar a la gente.
Aunque reciba 20 llamadas malas,
alguna vez puedo ayudar a alguien, o salvarlo.
Puedo corregir una mala situación.
Y soy un poli feliz.
En esta vida hay que intentar hacer el bien.
Hacer el bien.
Y si podemos hacerlo
sin hacer daño a nadie,
pues bueno...
PARCIALMENTE NUBLADO. MUCHAS POSIBILIDADES DE LLUVIA.
¿Quién es? No paran de molestar. ¿Qué?
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