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VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA
"EDIMBURGO - 1880"
- ¡Felicitaciones! - Gracias.
Hay un artículo maravilloso sobre Ud., sir Oliver.
¡Es maravilloso! ¡Maravilloso!
Buenos días, profesor. O "sir Oliver", debería decir.
- Hay un artículo muy largo sobre Ud. - ¿De veras? Vaya, vaya.
Creo que se equivocaron con su edad.
"CIENTÍFICO DE EDIMBURGO RECIBE EL TÍTULO DE SIR"
¡El periódico!
¡Periódico!
Qué gran honor para Edimburgo. No puedo aceptar su dinero.
Gracias.
Enhorabuena, profesor.
Hurra por el profesor de geología.
Maestro de la historia natural.
Qué insólito él. Y qué insólitos nosotros.
Por ser expertos en estas curiosidades.
Hurra por los valientes.
Hurra por los sabios.
Hurra por los caballeros.
Perdón.
Sir Oliver, como le han concedido el título de sir...
les di un día festivo a sus alumnos... el "Día del Sir", por así decirlo.
Primero, sin embargo, queremos entregarle algo.
¿Quiere acercarse el terrateniente de Glendarach, por favor?
Sir Oliver, en nombre de todo el alumnado...
en agradecimiento por los conocimientos que nos ha impartido...
Ya basta de notas necrológicas.
Un tintero, si no me equivoco. Qué lindo.
Dificilísimo de limpiar.
Se lo agradezco de todo corazón.
¡Y ahora váyanse a la cancha de deportes!
Costó 4 libras y 17 chelines. Yo estaba en el comité de la colecta.
- Gracias por tu interés, McEwen. - Reunimos 5 libras, sobraron 3 chelines.
No irás a darme el cambio, ¿verdad?
Lo gasté en esto. Un pequeño obsequio que pensé que le gustaría.
Lo vi en un escaparate en Glasgow, en una tienda de curiosidades.
Me susurró: "Regálame al profesor Lindenbrook".
¿Y qué contestaste?
Le dije: "Sólo si puedo comprarte por 3 chelines". Regateé con el dueño.
Es lava, por supuesto.
Pero es increíblemente pesado.
Puede usarlo como pisapapeles. ¿Le gusta, profesor?
¡Perfecto para un erudito! ¿Dónde vas a cenar?
Como es martes, no cenaré.
Me parece muy sano cenar en noches alternadas.
Estate en mi casa a las 8:00. Invité a cenar al profesorado.
Profesor, me temo que no puedo.
¿Qué te ocurre? Solías venir a mi casa muy a menudo.
¿Te preocupan esos puños deshilachados?
Mi otra camisa está en la tintorería.
A las 8:00 en punto. Somos científicos, ¿no?
Los puños deshilachados no nos importan. Todos los hemos tenido.
Sí, sir Oliver.
A las 8:00.
¿Lava?
Juraría que hay algo adentro.
Ahí está mi tío, Kirsty.
¡Ya era hora!
Pensé que era tío Oliver.
Quiero dejar muy claro que nada de lo que llevo puesto me pertenece.
- Buenas noches, Srta. Jenny. - Buenas noches, Alec McEwen.
- Espero no llegar demasiado pronto. - No sabía que venía.
Su tío... sir Oliver, debería decir... me ordenó que viniera.
¿Dónde está? Nunca se ha demorado de esta forma.
No sé, pero volviendo al tema de mi ropa...
pertenece a un compañero mío, el joven terrateniente de Glendarach.
"No puedes ir a cenar vestido de esa forma", me dijo.
"El profesor sabe cómo me visto", le contesté, y fui a asearme.
Al regresar, mi ropa había desaparecido y encontré esto en su lugar.
Quiero dejar claro que este tartán de Glendarach no es mío.
Ya se ha explicado.
Habrá un invitado más.
Lo sentaré entre el decano y el rector.
¿Puedo sentarme al lado suyo?
Por supuesto que no.
Perdóneme si soy indiscreto, Srta. Jenny...
pero noto cierta dureza hacia mí por su parte.
¿Qué espera? Necesita una orden de mi tío para venir a esta casa.
¿Para qué torturarme a mí mismo sin razón?
Me faltan dos años para terminar mi maestría.
Y luego otros cuatro años como ayudante de laboratorio.
Luego tengo que pagar a mis parientes, ellos pagan mis estudios.
Es Ud. Muy lógico, Sr. McEwen.
- Es la lógica del que es pobre. - Dicho como un escocés.
Soy escocés.
Pues sé de uno que ni siquiera tenía una cartera en la que meter dinero.
Se llamaba Robert Burns. ¿Sabe lo que dijo?
Srta. Jenny, los poetas son agua pasada.
Si eso es cierto, ¿qué hace su mano sobre mi rodilla?
Espere ahí.
Kirsty, yo le pondré un sitio en la mesa.
- ¿Necesita algo? - Hay una tecla atascada.
Es imposible. Lo afinaron el mes pasado.
¿Cuál?
- Ésta. ¿No lo ve? - No.
Al menos, ve lo infeliz que soy.
Sabe lo que siento por Ud. Desde aquel día que entró en el aula...
para llevarle a su tío sus galochas.
Parecía la primavera en persona.
Mi amor
Es como una rosa roja
Que acaba de brotar en junio
Mi amor es como una melodía
Tocada afinada y dulcemente
Srta. Jenny, dijo que iba a poner la mesa.
Hay una tecla atascada. El Sr. McEwen la está arreglando.
Tan perdidamente enamorado
Estoy
Que seguiré amándote
Mi amor
Hasta que todos los mares se sequen
Hasta que todos los mares se sequen
Y el sol derrita las piedras
Y seguiré amándote, amor mío
Mientras las arenas de la vida
Sigan corriendo
Así que adiós
Mi único amor
Adiós
Por ahora
Porque regresaré contigo
Mi amor
Aunque recorra
Diez mil
Millas
Srta. Jenny, está llorando.
Fui a ver el ganso... Son los humos.
- Buenas noches, Srta. Jenny. - Buenas noches, caballeros.
Estábamos preocupados por el profesor.
Sí, lo estábamos. ¿No vino con Uds.?
¿No está aquí?
- Cuidado que no suba demasiado, Paisley. - Está justo en el límite, sir Oliver.
No permito visitas.
Ah, eres tú, McEwen. Muy bien, puedes ayudar a Paisley.
Tío Oliver, tus invitados están esperando.
Si no vienes ahora, el ganso se echará a perder.
- ¡Ay, el ganso! - Díselo, Alec.
Este pedazo de lava es único. Llevo estudiándolo todo el día.
Sí, y sin parar para comer ni tomar el té.
Has tenido 3 semestres de petrología, dime:
¿de qué volcán pudo proceder este pedazo de lava?
¿Fujiyama?
- ¿Monte Etna? - Casi. En el Mediterráneo.
Las islas Lipari, frente a la costa de Italia.
- Pero es una lava muy ligera. - Es lo que me dejó perplejo.
Aquí adentro debe encontrarse la roca más pesada del mundo.
Pero, profesor, ésa sería la peridotito de Islandia.
Precisamente.
- Cortaron un pedazo. - Fui yo.
- ¿Qué roca hay adentro? - Peridotito de Islandia, naturalmente.
Pero cuando vi esto, dejé de cortar.
Hay unas marcas en la superficie. Parece una letra, o muescas.
Tres muescas, hechas por la mano del hombre.
Pero, ¿cómo puede una roca de Islandia...?
¿salir despedida de un volcán al otro lado del mundo?
- ¿Cuál es su conclusión? - La ciencia no se precipita.
La ciencia no es un juego de acertijos.
Vamos a derretir la corteza de lava. ¿Sr. Paisley?
Añada 10 c.c. De ácido nítrico y clorhídrico. Despacito, ¿eh?
Le escribiré sobre esto al profesor Goetaborg, de Estocolmo.
Es el mayor experto del mundo en volcanes.
¿Cuánto tomará todo esto?
Una pregunta típicamente femenina.
Derretir lava tomará el tiempo que tome la lava en derretirse.
- Quizá dos horas, quizá cuatro. - ¿Dos horas? ¿Cuatro horas?
Quizá toda la noche. ¿Qué más da?
¿Estás bien?
Fue culpa mía por completo. No sé cómo pudo ocurrir.
Sr. Paisley...
con su error le ha hecho un favor invalorable a la ciencia.
¿Ves esto? ¿Cómo lo llamarías?
Es como dijo, es un objeto hecho por el hombre.
Parece una peonza, o una herramienta de un agrimensor... una plomada.
No sólo lo parece, es una plomada.
- Tiene letras. - Es una inscripción, un mensaje quizá.
¿Entiende lo que dice, profesor?
Es una lengua nórdica.
La mano que escribió esto temblaba, la mano de un moribundo quizá.
Me pregunto con qué lo escribió. ¿Pintura? ¿Tinta?
Quizá sangre.
Posiblemente.
Mire de este lado, señor. Hay una firma.
"Arne Saknuss..."
¡Arne Saknussemm!
Espero que no sea pedir demasiado que me lleves a casa, tío Oliver.
¿O tengo que irme sola?
Solo. ¡Solo! Es impensable, pero debe ser cierto.
Un hombre agarró unas herramientas y fue adonde nunca había ido el hombre.
¡Solo!
- Al interior de la Tierra. ¡Solo! - ¿Quién? ¿De quién habla?
Arne Saknussemm, el científico islandés.
Se rieron de él cuando dijo que existía un mundo subterráneo.
Pero dejaron de reírse cuando desapareció y no se supo más de él.
Hasta esta noche.
¡Fuera de aquí, mujer, no pedí té!
¡No quiero té! Sólo quiero el correo.
No sirve de nada gritarme, sir Oliver.
Puedo gritar tan alto como Ud.
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