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MENSAJES DE MEDIANOCHE
08:45 P. M.
Interesante.
Diría que la barbilla.
¿Podrías vivir sin ella?
Sin problemas.
¿Pero qué evitaría que tus dientes cayeran de tu cara?
Créeme. Viviría.
Pero es mejor que vivir sin rodillas como dices.
Tener piernas rígidas, es ridículo.
Dime, ¿cómo conducirías un montacargas?
Eso no me preocupa.
¿ Break-dance ? No podrías bailar.
De nuevo, no es algo que afectaría mi vida.
Puedo vivir sin rodillas. Sobre todo sin las mías. Las odio.
Tus rodillas están bien.
¿De qué hablas? Son enormes.
Cuando uso leggins ,
parece que me robé un par de coliflores.
Qué interesante. Siento que parecen mandarinas satsumas.
Gracias.
Es Veggie.
¿Quiero algo del aeropuerto?
- Un Toblerone gigante, es obvio. - Obvio.
Ya quiero que Veggie llegue a casa.
- Podría hacer la cena. - ¿Tú?
Sí. Gracias, Daniel. Puedo cocinar.
Como sea, hoy es tu gran noche.
¿A qué hora llegará Amy?
Después de las 9:00.
Cuando termine con su último cliente.
¿A qué se dedica?
- Entrenadora personal. - Entrenadora personal.
Salí con uno de esos. ¿Sabes?
Se paraba para activar su reloj inteligente.
Me cortaba las ganas, en realidad.
¿En serio? Por cierto.
¿Cuál era la contraseña para la app de citas?
Quiero ver mis mensajes para asegurarme de que no me repito.
Sí. Patata123.
Patata... ¿Patata123?
Sí. Patata123.
- Patata123. - ¿Y cómo, ya sabes,
le dijiste que no sales de casa?
Sí. Te gustará.
No le dije.
Danny, dile. Lo entenderá.
Es la primera cita.
Le diré cuando las cosas se pongan serias.
Puede ser cuando estemos juntos en el asilo.
Bueno. ¿Qué vas a cocinar?
- ¿Dónde lo pongo? - En la encimera. Gracias, Adam.
¿Cocinará Adam?
No, fue por algunas cosas.
Llévame.
- Hola, Adam. - Hola, Leese.
¿Cómo te sientes de bombero?
Bien. Bueno, no mucho. Los incendios no son buenos.
Es nuestra regla.
Bueno, te explicaré lo que traje.
Fui a recolectar al bosque en la mañana. Todo está fresco.
- Danny, ¿dijo que fue a recolectar? - Sí, eso creo.
Aquí hay ortigas. Es la mejor época el año para comerlas.
Me sorprende que exista una época.
Este es ajo salvaje y castañas.
¿Alguna pregunta?
- No sé por dónde empezar. - Bueno. Si me preguntas,
a mí me gusta freír todo en aceite y añadir arroz salvaje.
¿Tienes arroz salvaje?
- ¿Tengo arroz salvaje? - No, no tienes.
Tranquilo, te traigo. Vuelvo en un segundo. No te muevas.
¿No crees que Adam hace mucho por ti?
Lava, hace las compras, y fue a recolectar al bosque.
Le gusta ayudar. No voy a detenerlo.
Creo que te aprovechas.
Aquí está. Arroz salvaje.
Genial. Gracias. Oye, Adam. Escucha.
Nos preguntamos
si eliminaras una parte de tu cuerpo, ¿cuál sería?
¿Adam?
¿Adam?
¿Adam?
- ¿Adam? - ¿Adam?
No sé qué sería,
pero no podría vivir sin mi nariz.
- ¿Por qué no? - La extrañaría.
¿Alguna vez te conté
que mi tío Brian era constructor en los noventa?
Estaba trabajando con su amigo Trevor,
cuando una lámina de metal de dos metros se soltó,
cayó, pasó junto a mi tío, pero...
Cayó sobre Trevor.
Le rebanó la punta de la nariz.
Por suerte, mi tío encontró la punta,
y sin pensarlo...
- ¡No te la comas! - ...se la metió a la boca.
¿Se la metió a la boca?
- Tú lo harías, ¿no? - Claro que no.
- No. Nunca. - No. ¿Por qué?
Es el mejor lugar para mantenerla fresca.
No, perdón. No lo creo.
Espera. ¿Tu tío se tragó la nariz de su amigo?
Eso no es higiénico. ¿Y qué pasó?
Llevaron a Trevor y la punta al cirujano y se la cosieron.
Mi tío es padrino de la hija de Trevor.
Y su nariz no se nota desde algunos ángulos.
Pero de otros, parece una salchicha mal cortada.
Bueno, tengo que irme.
Debo subir para ayudar al Sr. Shamim a bañarse.
Cualquier problema, vivo en frente. ¿Sí?
- Gracias, Adam. Lo agradezco. - ¡Adiós, Leese!
Adiós.
Ese hombre es demasiado bueno. No puedo creer que sea soltero.
Jamás dices eso de mí.
Danny, no puedo comprender
- cómo alguien saldría contigo. - Es justo.
Es broma.
Más vale que Amy sea buena para ti.
Y que no se burle porque eres raro.
¿Como tú lo acabas de hacer?
Pues sí, pero es diferente. Porque yo sí puedo.
Sí. Bueno. Estoy algo aterrado. En serio.
Todo esto de hablar y escribirle a unos 30 kilómetros de distancia.
Ya es aterrador.
Pero que esté aquí, en mi casa, a metros de mi ropa interior.
Que espere que hable y diga cosas interesantes.
Es aterrador. No sé cómo le hace la gente.
No tengo nada que contarle.
Porque no salgo de aquí. No tengo anécdotas.
Me pasé de loción de afeitar porque estoy irritado
y empieza a arderme la nariz.
Bueno, ¿cuáles son las probabilidades de que Amy quiera ortigas?
¿Las que seguro orinó un perro?
Será la peor cita de la historia.
Claro que no. Te irá bien.
Además, yo ya tuve la peor cita de la historia.
Cuéntame, porque si es buena me robaré la historia.
Él eligió el lugar.
Bebimos cerveza. Buena plática.
Y sugirió que fuéramos a otra parte. Le dije...
Sí, claro.
Y ahí me di cuenta de que la mesa no era normal.
¿Qué sucede?
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También era una bici.
Me hizo pedalear once kilómetros.
Y toda la semana...
...caminé como un vaquero perdido en la ciudad.
Sí, eso suena horrible.
Oye, he estado preocupado toda la semana.
Tengo algunas ideas
para ayudarla a sentirse cómoda.
Me imagino. Cuéntame.
Bueno, la primera.
¿Quito las puertas de las alacenas para que sepa que no escondo armas
o cámaras?
- No. - Bueno, ¿qué tal esta?
¿Debo usar dos pares de pantalones?
¿Y si mejor le pones un candado al cierre?
Seguro eso la tranquiliza.
Porque... ¿Cómo? ¿En serio?
¡No! Un hombre sin puertas en las alacenas y con dos pares de pantalones la aterrará.
¿Sabes qué haces?
- ¿Qué? - Intentas sabotearte.
Te conozco. Eres autodestructivo.
Te da miedo ser feliz y vivir solo de por vida.
Yo no soy así.
Soy el modelo de la felicidad.
Si eres el modelo de la felicidad, solo por una noche,
¿por qué no intentas divertirte?
Odio divertirme, me da dolor de panza.
- Es ella. - Sí, ya sé. Lo escuché.
- Bien. - Relájate.
- Esto es demasiado. - Bueno.
No las quites. Son lindas.
Estoy bien.
- Tranquilo. - Lo estoy.
No me digas que me tranquilice porque no me ayuda. Tranquilo.
Oye, tú puedes.
- Hola. - Hola.
No hagas esa voz.
Ya sé. Cállate.
Espera. Sí.
- Dos segundos. - Claro.
Mejor.
Es ella. Llegó.
- Tengo que... - Llegó.
- Te cuento. - Bueno.
Estás bien, tú puedes.
Sólo sé normal, ¿sí?
Ni lo digas.
¿Disculpe, señor? ¿Señor?
Hazlo.
- Amy. - Danny.
- Hola. - Hola.
- Perdón, un saludo... - Manos.
Doble. ¿Es mejor?
¿Quién es ella?
Pensé que conocía a tus amigos.
Pasa, por favor. Lo siento, ignóralo.
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