Die ersten 200 Zeilen.
El poder de los deseos
Érase una vez un joven...
que creía que no había nada más importante que un deseo.
No cualquier deseo, claro...
sino aquel que impulsa a tu corazón.
Aquel que te hace ser quien eres.
Pero también entendía lo imposible que puede ser...
hacer que ese deseo se vuelva realidad.
Lo fácil que puede ser destruir un sueño.
Así que decidió hacer algo al respecto.
Estudió incansablemente la magia del mundo...
y se volvió un poderoso hechicero...
capaz de proteger cualquier deseo que le dieran de todo daño o maldad...
y para los buenos y los dignos, hasta podía conceder ese deseo.
El hechicero no sabía si el mundo aceptaría su regalo.
Pero él y su leal esposa encontraron la isla perfecta...
en lo profundo del mar Mediterráneo.
Ahí, construyeron un reino como ningún otro...
donde cualquier persona o familia, sin importar su origen, era bienvenida.
¿Este barco puede ir más rápido?
Y para su alegría, la gente fue...
a instalarse ahí de todas partes...
para darle su deseo y agradecerle por su protección...
con la firme esperanza de que se lo concedieran algún día.
Y todos concuerdan...
en que nadie lo merece más...
que mi abuelo.
Un hombre de lo más cariñoso...
y apuesto...
que hoy cumple 100 años.
¿Ya está?
¿Ya terminaste de hablar?
Valentino nunca termina de hablar.
Si tan solo te entendiéramos.
¡El rey convocó una ceremonia del deseo para hoy!
¡Ya llegó la hora!
No puede ser una coincidencia que la convoque...
el día de tu cumpleaños.
Pat, pat y toco madera.
Esta es tu noche, saba.
Lo presiento.
Horneemos un pastel, Asha.
No.
Pero me encantan los pasteles.
Me refiero a que no puedo.
Voy a dar un tour y luego...
Voy a ayudar a Dahlia.
Sí. Entonces...
-¿Por qué lo dices así? -¿Cómo?
¿Qué tramas?
¿Por qué crees que tramo algo?
Conozco tus pausas.
Estoy madurando.
Mis pausas están cambiando.
¡Asha!
No puedo hablar ahora, llegaré tarde.
Nos vemos en la ceremonia del deseo.
No me la perdería.
¡Tengo un buen presentimiento!
¡Aquí estoy!
¡Aquí estoy!
Un segundo.
Déjenme recuperar el aliento.
Hola, shalom, salam.
¿Listos?
Bienvenidos a Rosas Vengan por aquí
Donde se exponen Las más grandes creaciones
No hay otro lugar Tan lleno de sorpresas
Donde pueden chocar Sus sueños y su realidad
¿Quieren bailar al compás?
¿O que el pelo les llegue a los pies?
Ir al espacio exterior
Oigan, vinieron al lugar indicado
Porque aquí, en la ciudad de Rosas
Pueden convertir lo que quieren en deseos
Nada de "y si..." ni de interrogantes
Oh, aquí en la ciudad de Rosas
Es difícil que sean desdichados
Con todo lo que hay por descubrir
Un hogar para mí, para ti
Y para todos nosotros
La ciudad de Rosas
Bueno, tenemos un rey llamado Magnífico
Y él construyó Rosas hace muchos años
Con rayos por manos Y ojos que pueden brillar
No, bromeo.
Pero es poderoso
Es como nosotros
Con un toque especial
Y me gustaría besarlo
¡Cielos!
Un silbido mágico
Y ahí lo tienes, ¡puf! Ahí está tu deseo
Y oye, ¿mencioné que al cumplir 18
Puedes darle tu deseo En una ceremonia?
Y él guarda Todos los deseos que consigue
Y una vez al mes Concede su mayor anhelo a alguien
Algún día podrías ser tú
O mi saba Sabino No puedo esperar
¿Duele?
¿Lloras?
No, y ni siquiera lo extrañarán Cuando digan "adiós"
Porque aquí, en la ciudad de Rosas
Pueden convertir lo que quieren en deseos
Nada de "y si..." ni de interrogantes
Oh, aquí, en la ciudad de Rosas
Es difícil que sean desdichados Con tanto por descubrir
Un hogar para mí, para ti
Y para todos
La ciudad de Rosas
Daré mi deseo.
¿En serio olvidas tu deseo una vez que lo diste?
Lo olvidas sin remordimientos.
Quiero conocer al rey.
Tienes suerte. Esta noche hay una ceremonia del deseo.
Pueden quedarse a mirar.
-¡Me encanta la comida! -Disfrútenla.
¡Esto es asombroso!
-Quiero vivir aquí. -Yo también.
-Nunca me iré. -¡Está delicioso!
¡Ayúdame!
Mejor amiga y doctora honoris causa de todo lo racional.
En una hora es mi entrevista...
y voy a explotar de los nervios.
¿Qué entrevista?
¿Dahlia?
Hablas de la entrevista con nuestra mantequilla dulce y aterciopelada de rey.
No lo digas así.
Mi mejor amiga, la aprendiz del rey.
Voy a ser famosa.
Olvidé cómo hablar.
No me salen las palabras.
¿Se me cae la mandíbula? Siento que se me cae.
Rápido, pregúntame algo para la entrevista.
Asha, ¿cuál es tu debilidad?
¿Debilidad?
Si estoy nerviosa, me vuelvo irracional.
No.
Te interesas demasiado.
¿Sí? Espera. ¿Es una debilidad?
Por eso es perfecto.
De nada.
Relájate.
Estás rodeada de amigos.
¿Galletas?
-Galletas. -Me gustan.
-Yo primero. -Cuidado.
-¡A un lado! -Sí.
Galletas.
Dame las galletas.
-¡A un lado! -Despacio.
-Muévete. Bueno. -Me encantan.
-Safi, son de limón. -Oh, no.
Sí.
La vida es muy injusta.
Toma la mía.
Bazeema, ¿de dónde saliste?
Hola.
Toma la mía también. No puedo comer.
Claro. Tu entrevista con el rey.
Oye, mírame.
Descuida. Estaremos aquí cuando fracases.
Gabo.
Ahí están las galletas.
Safi les estornudó encima.
Gracias.
Puaj.
En fin.
No te culpo por tratar de burlar el sistema.
¿Qué? No trato de burlar nada.
Vamos.
Todos conocen el timo.
A sus aprendices, el rey les concede sus deseos...
y, por lo general, también los de su familia.
No siempre.
Quizá siempre.
Espera, ¿hoy tu saba cumple 100 años y sigue esperando?
Ignóralo.
Sin mencionar que estás por cumplir 18 años.
Feliz cumpleaños.
Es en unos meses...
no hoy.
Y cuando le des tu deseo al rey...
no querrás terminar como Simón, ¿verdad?
¿Qué pasa con Simón?
No lo sé.
Ahora eres algo aburrido.
Sin ánimo de ofender.
¿Me volví aburrido?
¿Todos creen eso?
-Achú. -No, aburrido no. Solo...
Más tranquilo.
Simón, no te preocupes. Sigues siendo tú...
y seguro que muy pronto te concederán tu deseo.
No como tu pobre saba que sigue esperando...
La reina.
-Majestad. -Reina Amaya.
Dios mío.
Asha, el rey está listo para ti.
¿Ahora? ¿Llegué tarde? Creía que...
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